martes, 29 de marzo de 2011

Pescar, y disfrutar de la pesca.

Dejamos los señuelos aparte para seguir hablando de las batallitas que por aquí se suceden, y en las que sé a veces me enrollo demasiado.
Como ya decía en la anterior entrada, estas han sido semanas entretenidas. Después de la visita de los chicos de Tenerife y la de Seaspin, por fin encontramos un hueco Dani y el que escribe para juntarnos y dar una pequeña vuelta por los veriles con cálma. Fue un día de los que añoro costantemente.

Anteriormente, pude disfrutar en compañía del amigo Paolo y Juan Luis de un Domingo tranquilo, sin prisas ni obligaciones por medio.
Temprano los encontré en el veril, en el cuál ya habíamos quedado el día antes. El viento y las olas eran considerables, pegando de cara y haciendo complicado permanecer allí mientras subía la marea. Tomamos la decisión de movernos y buscar más profundidad en algún veril que se resguardase de las olas.

A mitad de mañana, y después de alguna picada fallida por parte de cada uno de nosotros, era Paolo el que quedaba enganchado con la Sant Croinx, peleando una sierra que en poco tiempo puso en tierra sin problemas. La foto no la tengo, ya que fue sacada con la cámara de J.L. y no pude hacerme con ella.
Poco después era Juan Luís el que quedaba batallando su primera captura contundente desde que llegó hace unos días.


Unos cuantos minutos y tenía en seco otra sierra, que están siendo la captura más habitual en estos días, junto con algún otro comensal del veril. Se lo está pasando bien en su vuelta  a la isla.


Pese a las capturas, era evidente que el pescado no estaba por la labor, y tratamos durante varias horas de engañar algo más trabajando las diferentes capas de agua. Los chicos tenían que marchar antes del mediodía, y el que escribe decidió quedarse un rato más a la espera de que el reviro me ofreciera mi captura, pero el estar sólo en aquellas piedras, con unas olas amenazantes, me hicieron coger rumbo al poco rato. Ya he tenido mis sustos, y a sabiendas de las desgracias que procura esta costa conejera anualmente, este que está aquí se ha vuelto tan resabiado como desconfiado con los años.


Día de pateo: aquí sí, ahora también.

Esta semana pasada decidimos el amigo Daniel y yo coger las mochilas, parar por el super a comprar suministros y pasar todo el día de pateo, incluyendo aquí la pesca y el disfrute de unas temperaturas más propias de finales de verano que de esta primavera ya comenzada. No hay otra forma de disfrutar de los días de calima que remojandote en agua fresca.


La gran luna llena.

Temprano ya estábamos en el veril elegido para pasar la jornada, y después de observar como las olas ponían en peligro nuestra integridad en algunas puntas, optamos por compartir piedra.
La noche anterior la luna llena había estado exsultante, embrujando a todo aquel melancólico o bohemio que se atreviese a observarla.
Dicen que la luna tiene efectos diversos en los seres humanos, cosa que está por comprobar pero que es algo imaginable, pues si afecta a muchas especies animales y vegetales, también puede hacerlo con nosotros.
Siempre hemos hablado de como la luna afecta a los hábitos alimenticios de los peces, ofreciendo en algunos periodos momentos de frenesí que no suelen darse en todas las fases lunares. Algunos creen que es cierto, otros que es pura patraña.
Yo me quedo con la versión propia de este individuo, que dice que es cierto que en muchos momentos que marcan las tablas sol-lunares y de mareas la actividad pone la luz verde y ocurre lo que esperamos. Pero también tengo la teoría de que el pescado hace lo que le da la gana, come cuando quiere y menos lo esperamos, y en definitiva, no tenemos ni idea de un mundo submarino que aún esta por descubrir y tiene tantos factores influyentes que me siento como hormiga tratando con un coloso . Nos queda mucho para entender minimamente lo que ocurre ahí abajo. 
A todos nos ha tocado ese día en el que se suponía nula actividad, y finalmente tuvimos una jornada increíble. Igualmente ha sucedido de manera inversa.
No sé como le iría al resto del personal por ésta isla, o en el resto de la geografía, pero aquí algo pasó que hasta las bicudas parecían haberse tomado las espinacas de Popeye.

A primera hora, usando un Habano 35, una bicuda me ofreció la primera estampa voladora del día, sacando todo el cuerpo fuera del agua y clavando el señuelo correctamente. Aquí comenzo lo curioso: el animalito, de no más de tres kilos, luchaba y sacaba trenza con contundencia, dejandose la vida en ello.Al acercarla al veril, muy complicado para varar, decidió dar una última carrera, rozando por las piedras y marchándose pausadamente con mi Habano en la boca. La primara bicuda que pierdo en la vida al tratar de vararla, pese a contar con la Kenai en aquel momento. Jamás una bicuda había dado tanto de sí ante mí.
Mientras, Dani también había tenido algún toque al nuevo Aile Magnet Láser.
Con el sol ya iluminando, opto por el Pro Q.

El Pro Q, un paseante de lo más divertido.

Indignado, y con mala leche cambio de caña y pillo la Team con el 2500. Pesca ligera para mover el Pro Q de Seaspin y Bucktails de no más de 28gr. Tengo el viento de espaldas, y lanzo con las 15lb de trenza al quinto pino el paseante de la casa italiana. En menos de 10 minutos, me ofrece la mejor de las imagenes: una sombra plateada viene detrás, falla y es en el tercer intento cuando queda clavado, iniciando una pelea estupenda. Lo hacía pejerrey, por sus carreras y la forma de buscar el fondo, pero después de más de 5 minutos y con la ayuda de Dani, pongo en seco, para variar, otra sierra.


Después de unos minutos, es Dani el que queda pegado con un pejerrei que salta por los aires, demostrando poderío y sus alrededor de 6/7 kl. Después de una buena pelea en la que el amigo se vio apurado corriendo por las piedras, el animalito tiene suerte y en una de sus últimas escapadas, termina por soltarse. Parecía una bestia sacando trenza, pese a no ser tampoco un bicho de gran porte.
Se recompone, y antes de que yo pudiese coger mi caña, de nuevo está pegado con otro pejerrei, algo más pequeño pero muy peleón. Esta vez si subió para hacerse la foto correspondiente.


Después de un rato trabajando en superficie tras algún otro carángido, decido cambiar el paseante para darle algo de vida al Bujinu, que igualmente se lanza a la perfección. Primer lance, primera captura:


Un bando de bicus pasaba por allí, y por momentos el Bujinu se mostraba intratable: armado con anzuelos simples, cada lance y recogida eran interrumpidos por alguna larguirucha, que peleaban más que si se les fuese la vida en ello. Daba gusto lucharlas con el equipo ligero.


Y entre bicuda y bicuda, entra el animalito de turno, y tras unos segundos de indecisión y locas carreras, al bichito le da por correr hacía una de las esquinas de la piedra en la que me encuentro, volviendo a enredar la trenza y marchándose de nuevo con otro señuelo en la boca. Por dios que me quería morir... De nuevo ópto por la Kenai para poder forzar más en caso de necesidad.
Mientras, Dani volvía a cantar picada. Corro para ayudarle dónde se encuentra, y al llegar veo como el bicho se entierra en el fondo y pone las cosas dificiles. Tras varios minutos jugandonosla a que era lo que había al otro lado, una preciosa negrita se vence y sale a flote.


Preciosos animales estos, con los que ultimamente hemos tenido algún encontronazo. Una pena que normalmente se muestren curiosos y esquivos a la vez.
Yo mientras, sigo a lo mío y parecía que me hubiese comprado un bono para bicudas. De nuevo en el segundo lance tras recomponer el equipo quedo pegado con una babosa y peleona bicuda.


Mientras me entretengo algo sacando fotos y descansando, observo como Dani trabaja; le ha gustado la negrita y sabe que pueden seguir por allí. Dicho y hecho: oigo un grito, y al virar la vista veo como de nuevo está pegado, esbozando una sonrisa tremenda. De nuevo otra negrita se ha abalanzado sobre un Mucho Lucir, esta vez más pequeña pero que como todos los medregales, entrega su vida en la pelea, más cuando sabe que su destino son las piedras.


Antes de sacarle la foto a Dani, otra probablemente negrita sucumbió a los encantos de un Bucktail, que clavó defectuosamente en el pez, sucediendo lo inevitable y dejándome sin mi pieza tras unos minutos peleando con ella. Para más inri, al soltarse vaya uno a saber dónde me dejo el señuelo, que al tratar de recuperarlo, quedó bien clavado, pero esta vez en una piedra. No hubo forma de soltarlo, por lo que mi balance de perdidas aumento al final de la jornada, momento en que decidí poner punto y final a la pesca para almorzar y disfrutar algo del día. Ya era medio día, con un sol y un aire caliente que irritaba labios y nariz.
Dani, para terminar el día y en los últimos momentos, consiguió engañar a un pequeño pejerrey que como es evidente, fue derechito al agua después de ofrecer un recital de saltos y pequeñas carreras.
Señores, de verdad que ese día ambos eramos asombrados por como luchaban todas las presas, bromeando costantemente sobre todo con las batallitas que tuve con las bicus, que llegaron a ponerme en algún compromiso. De verdad, raro raro...
La actividad descendió drasticamente pasado el mediodía, y con el cuerpo molido y cansados por el fuerte sol, pusimos rumbo a casa en busca de sombra y una ducha de agua fría.

Así terminaba otro de esos días maravillosos, rodeados de buena compañía y agasajados por una actividad y una variedad de presas que siempre es bienvenida. Ojalá siempre fuese así, pero no nos engañemos, volverán los días de viento y ostracismo pesqueril, resguardados del temporal y rezando para que los habituales, y los esporádicos se vuelvan a dejar ver.
Estos días volveremos a acercarnos, Dani y el que escribe. A ver que pasa...

6 comentarios:

Gines dijo...

Tanto a unos dias , los buenos , como a otros , los malos , lo importante es sacarles el jugo de lo positivo y pasarlos al 100% , es lo que nos llevaremos.
Enhorabuena por el dia , teneis un paraiso y creo que no mucha competencia , cuidarlo , aqui en cuanto pones una foto que se vea el fondo se te llena el pesquero de indeseables.

Y digo yo dijo...

Chapeau ;)

Femés Elvira, dijo...

Jjejeje... lo sé Ginés, y gracias por el consejo.
Aquí también hay piratillas de las fótos, que estan esperando a que cuelgues una y cuando lo haces, lo primero que preguntan es: y dónde fué?? No preguntan el señuelo, o el movimiento... De todas formas, ese veril no me preocupa, ya que está muy complicado de pescar.


Múchos sankiusss veri mach chusessss vecino ;)

Moises dijo...

Buenos relatos como siempre compañero!! y buenas fotos, un saludo!! A ver si coincidimos algun dia de estos!!

Jose Luis dijo...

Buenas jornadas de pescas,, en la anterior entrada,, y por supuesto en esta también,, enhorabuena, a usted y a sus compañeros de pesca,,
a seguir disfrutando de lo que nos gusta,, esperamos ver pronto algunas capturas mas,,
suerte y que todo salga bien,, que es lo mas importante,,
un saludo

Raul lomac dijo...

que bien se lo pasan ustedes y uno aki enterrao en trabajo jejeje
cogratulation por la variedad de las capturas compañero y en especial las negritas de dani se nota que la primera busco piedras, cascajos y demas no ay mas que verle la espina dorsal jejeje se rozo con saña la jodia..
saludooos...