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miércoles, 18 de enero de 2012

Jigging Pesado & Spinning Ligero.

Por fin un ratito tranquilo y descansado para relajarme escribiendo. Aleluya por encontrar un momento en el que la cabeza me deja medianamente razonar, y pensar en lo que quiero contar.

Por aquí andamos algo liados con el viaje que nos vamos a hacer a principios de Marzo a las islas Seychelles, el amigo Daniel y este que escribe junto a otros dos compañeros de Tenerife, y las respectivas parientas. Serán 10 días de ensueño, un objetivo que teníamos en mente desde hace tiempo. No será lo que habíamos soñado, ya que no nos acercaremos a los deseados grupos de islotes coralinos del sur (Farquhar, Aldabra, Alfonse, Coetivy...), pero combinaremos varios días de pesca alrededor de Mahé, Praslin, La Digue, Silhouette... junto con varios días de turismo junto a las féminas. Será una buena oportunidad para tomar contacto con el trópico practicando Popping (embarcados y desde tierra) y Jigging, y darle el gustazo a las señoras de disfrutar igualmente de un viaje inolvidable. Eso sí, a la vuelta nos pondremos a tramar, con la ayuda de Iván (GtViajes), un viaje a Lakshdweep, Coetivy, Farquhar, St. Brandon...

Si, el viaje nos tiene liados con mensajes a charters, materiales y miles de dudas que sobrevuelan nuestras mentes, pero también aquí aquí la meteorología y los quehaceres matutinos nos mantienen algo distanciados del veril. Sin embargo, y para qué mentir, también sacamos algo de tiempo para acercarnos al líquido y salado elemento, y por supuesto divertirnos como de costumbre. Vamos a contar lo que ha pasado.  

Jigging extremo.

Nos vamos de viaje porque queremos conocer el trópico "puro", pero también porque necesitamos tener experiencias nuevas, sentir y disfrutar en nuestras carnes lo que llevamos años escuchando y viendo a través de amigos y conocidos. No nos hemos cansado de nuestra tierra, nuestro mar y los animales que aquí habitan, pasen y vean.
Hace ya bastantes días, volvimos a lo profundo. Temprano, con la salida del sol recuerdo que ya estábamos bajando jigs Pachico y este que escribe. La sonda marcaba los 130 metros de fondo, y bellas siluetas se dibujaban en ella. Teníamos claro a lo que íbamos, y sabíamos lo que la tecnología trataba de traducirnos en la pantalla: serviolas dumerillis. La pesca fue rápida, poco más de hora y media de batallas, así que la crónica también lo será.
Primera bajada, Pachico da creo que no más de 10 vueltas de manivela y queda pegado con el primer animalito, mientras yo tranquilamente terminaba de colocar un Yo jig (Caranx.Net). En lo que él aguantaba la primera embestida, yo astutamente bajaba el mío hasta el fondo, y en unos cuantos metros de subida, también servidor quedaba bregando, a eso de las 7,15 de la mañana. Sí, doblete de dumerillis. Cualquiera podría pensar que eso es una circunstancia envidiable y puramente radical, pero la verdad es que si no se tiene cuidado y pericia en estas circunstancias, puedes acabar perdiendo uno de los animales o ambos, sin contar la posibilidad de dañar la trenza o la vara con algún elemento del barco. Hay que verse en esas situaciones.

La Omoto 200, una caña japo muy potente (equiparable a Jigging Master), bonita y economicamente más accesible que la mayoría de las pata negra japonesas, como Patriot, Carpenter, Zenaq, Xzoga o las mencionadas Jigging Master. Después del viaje a Seychelles, mi intención es hacerme con una 200 para el Accu, y una 300 para el Expedition.

Finalmente, salen dos hermosos medregales de 20 y 25 kl. No hubieron fotos, ni vídeos ni nada de nada. No había tiempo, y sinceramente no queríamos desaprovechar aquél fantástico momento de actividad, por lo que tras coger algo de aire y comentar la jugada, de nuevo volvíamos a remontarnos sobre la marca. 


Un poco de aire, relajación para la espalda y brazos mientras remontamos la deriva y esta vez me toca el premio gordo, que se esfuma cuando ya el trabajo duro había terminado: peleo durante más de 15 minutos un verdadero animal, un lebrancho al que no le pude estimar menos de 50 kl, al que después de aguantar embestidas y carreras hacía el fondo, termino por perder al haber rozado el bajo de fluoro contra el fondo. Sencillamente, lo hizo trizas, y nada pude hacer, forzando al máximo el equipo.
Volvemos a recolocarnos, y de nuevo tenemos doblete, esta vez con ejemplares que rondarían los 30 y los 25 kl. Imaginense la cara de sufrimiento y felicidad de nuestras caras, las risas y penurias que llegamos a pasar después de casi dos horas continuadas sin parar peleando animales que venden muy muy cara su vida, y obligan a poner al límite tanto los equipos como al propio pescador(sin haber mencionado la inclemencia del mar durante ese día, con fuerte viento y olas de mar de fondo). Después de esto, evidentemente pusimos rumbo a puerto ya que la pesca ya estaba hecha y la satisfacción era máxima.
Pocas veces uno sale a pescar a las 6 de la mañana, y a las 9 ya está en tierra con todo recogido.


Al día siguiente, con un ratito de tiempo libre que encontramos de nuevo, volvimos a acercarnos a otros veriles, esta vez con la cabeza puesta en las samas, que aún esperamos entren como debe ser por nuestras marcas más concurridas. Poco hubo , más que bicudas que no paraban de asediar los jigs, y esta bonita sama de pluma que de nuevo decidió atacar al Yo jig, un hierro bastante simplón, que recuerda mucho al Sacrifice de Daiwa, pero con mucha más capacidad de resistencia ante los dientes de los peces malos, y un precio realmente económico. Podría decir que es de los pocos jigs baratos que realmente merece la pena comprar.


Está ha sido mi última salida a lo profundo, la última vez que he tenido la oportunidad de hacer Jigging y disfrutar como un enano, si bien es cierto que el animal más gordo, el barrilote que llevaba tiempo esperando terminó ganandome la partida y dejandome con cara de pocos amigos.
 En breve creo que volvemos, veremos que es lo que pasa y ya les contaré.

Spinning de andar por casa.

La cosa es que a veces, hay que moverse, caminar y buscar la más mínima señal de actividad.
En cuanto al lanza y recoge, he de decir que la cosa no ha sido muy productiva, no por que las capturas no hayan sido abundantes, si no más bien porque he perdido mucho más de lo que he logrado capturar. Multitud de sierras, sargos, lubinas, bicudas y jureles han logrado atacar (amén de varios señuelos perdidos), morder el plástico y salir corriendo para contarles a sus congéneres con pelos y señales la marca y modelo del señuelo que consiguió engañarles.

Hace ya unos días, mientras sufríamos y disfrutáramos de las clásicas calimas de estos meses, pasamos un día bastante entretenido caminando y descubriendo veriles nuevos el amigo Daniel, Igor Sanchez (amigo y excelente bodyboarder de la vecina redonda) y servidor. Muchas bicudas salieron, y bastantes volvieron al agua. Solamente una sierra se atrevió a hincarle el diente al Sammy de Lucky Craft, pero en el momento de la varada terminó abriendo un triple y marchando de vuelta. Al siguiente día, el mismo trío de pescadores pasamos otra jornada mañanera muy entretenida, esta vez en territorio comanche habitualmente bastante concurrido. Mucha actividad, pero pocas capturas ya que tan sólo Dani logró hacerse con una sierra, mientras yo perdía 4 ejemplares que no sé como ni porqué, lograban deshacerse del señuelo antes incluso de iniciar la primera carrera. Igor por su parte tampoco tuvo su día e igualmente perdió lo poco que logró engañar con sus muestras.

Al fin, al día siguiente, la cosa cambiaba, y mientras los compañeros salían a alta mar para hacer un poco de Jigging y Spinning embarcados, decidí coger el coche y buscar un lugar solitario y apartado, dónde poder caminar e ir tocando diferentes veriles que me llamaban la atención, usando únicamente el equipo ligero. Con el sol en lo alto, decidí dejarme guiar por las aves que atacaban sin cesar a la carnada en la superficie, y buscando metros de lance con el Mommotti 190 logré hacerme con un bonito jurel, después de que otro ejemplar me ganara la partida en el primer lance que hacía.


Tras este ejemplar, y en un barranco cercano a dónde se habían producido los contactos con los jureles, fue una lubina mediana la que se atrevió a hincarle el diente al larguirucho de Seaspin, si bien esta vez y de nuevo esta logró zafarse del señuelo justo a mis pies, cuando me disponía a vararla con la ayuda de las olas. Mi primera lubina de la temporada, una pena que no se dejara retratar. Continuo insistiendo en la misma zona, lanzando a la espuma sin cambiar de señuelo, y esta vez fue un sargo( estoy alucinando con lo activos que están, y lo decididos que se muestran a atacar un señuelo que les duplica en tamaño) el que me alegró la mañana.


Antes de ayer, justo cuando la calima remitía y se notaba el cambio de viento a n/e, sucedió mi última salida pesquera. Amaneció ante todo pronóstico un Domingo totalmente en calma, y mientras miraba por la ventana el mar y perdía el tiempo pensando si merecía la pena salir a dar una vuelta con la caña en mano, fue la parienta la que terminó por animarme y decidirme a salir a pescar. Equipo ligero en mano, salimos con la idea de llevar a Lía, una hermosa perrita negra de raza carlino que lleva desde hace un año y medio dando tanta felicidad y entretenimiento como el coñazo por casa , a dar un paseo por piedras y charcos. Mientras ellas observaban y me tenían el ojo puesto en la distancia, yo como siempre caminaba y lanzaba buscando algo de actividad, y de nuevo fueron las aves las que me señalaron en que lugar se encontraban los bichos malos. Al poco de situarme en una punta desde la que tenía una buena postura para lanzar, una hermosa sierra de 5 kl hizo que disfrutara de varios minutos muy entretenidos, para finalmente ponerme en un aprieto durante la varada, en solitario y sin la ayuda de un bichero. Los triples del señuelo terminaron abiertos, pero logré ponerla en seco y sacarme la correspondiente retratera.


Para ya terminar, decir que en los siguientes lances perdí mi último Mommotti 190, de los 4 que hasta hace unas semanas tenía en mi poder (poco a poco también han desaparecido de mi poder varios Pro Q y Bujinus). Me ha demostrado este señuelo su total polivalencia ante varias especies de animalitos del veril, y su versatilidad a la hora de pescar en diferentes escenarios, pudiendo alcanzar los metros necesarios que en muchas ocasiones solo logramos usando jigs y bucktails. Ahora espero con ganas los nuevos modelos de Pro Q y Coxeida, más pesados que los anteriores modelos, e igualmente excelentes pescadores.
En fin, contento y con las dos niñas de la casa deseando marchar del lugar, volvimos los tres al dulce hogar. 

Señor@s, que les digo: les deseo que igualmente el año haya comenzado con buen pié, y que la salud se porte igual o mejor con tod@s durante mucho tiempo. Saludos.



Pd: Estos días probablemente Dani y el que escribe nos daremos el salto a la hermana isla de La Graciosa, territorio pesquero y de relax que echamos de menos desde hace tiempo, y que esperamos nos depare las mismas sorpresas y alegrías a las que estamos acostumbrados. Reportaremos noticias en breve.

martes, 1 de febrero de 2011

Más Jigging.

No me gusta el invierno.
No soporto el frío y el viento cargado de humedad que llega desde en nor-este, ni el tener que levantarme a las 5 de la mañana para estar en el pesquero en el momento mágico. No me gusta que oscurezca a las 7 de la tarde, ni tener que estar abrigado y forrado hasta el cuello, soy de pantalón corto y cholas (sandalias o playeras en otros lugares). Menos aún me gusta el resfriado que llevo encima désde hace días y el malestar que se incrementa con estas condiciones de temporada invernal.
Hay gente que adora estas fechas, y no pierde tiempo en disfrutarlas. Les gusta la lluvia, el aire fresco y el estar abrigados en casa mientras el agua golpea la ventana. Yo no; prefiero el calor, el agua fresca del mar, y el poder disfrutar de un buen botellín en buena compañía (también se pesca desde una terraza, mirando el mar). Cosas de uno, que este tiempo le tiene asqueado con tanto viento...
Otra cosa: maldito aire acondicionado del hospital...

Jigging sin sorpresas

No, salieron dumerillis. Hubo escama y risas, pero no adrenalina y nervios. Volvemos a nuestra pesca de todos los días : sierras, bicudas y loquillos, que hacen olvidar lo sufrido durante el sube y baja en los 140 metros y ayudan a ver esa pesca matutina de otra forma. No eran el objetivo, pero endulzan la sal, y esto de la pesca selectiva es relativo. Uno trata de serlo, y de practicar una pesca responsable, pero la naturaleza no entiende de formas ni colores, es caprichosa.


Una amanecida más de 2011, otro día en que el despertador suena a las 4,50 de la mañana (después de llegar de trabajar a las 11,30). Otra jornada en la que el estómago parece que se retuerce a esas horas y el frío entumece el cuerpo. Largo camino hasta el varadero, y aún faltando más de una hora para ver el primer rayo de sol, ya estamos los tres con el agua por las rodillas sacando la BWA, "Greca". De nuevo el mismo personal, las mismas cañas.

Media hora antes del amanecer, en total oscuridad ya estábamos los tres bajando hierros en aquellas marcas por la que creíamos que andarían los animales buscando su primer plato del día.
Bajo la penumbra, la sonda marca correctamente movimiento bajo nosotros, y pensamos que pueden estar los malos. Salen bicudas que destrozan los assist, unas 4-5 mientras otras tantas se desanzuelan antes de subir a bordo.

Con los primeros rayos de sol, tengo trancón de los que te hacen bajar la caña, pero no clava correctamente y me deja con mala cara. El Droper de River2Sea hubo tiempo en que era titular, y hoy parece que reclama su puesto. Entre bicudas, este pequeño luchador se atreve con el jig japonés.


Unas cuantas remontadas, y siguen saliendo más bicudas. Ya no sabíamos ni que movimiento hacer, o que jig colocar para que las largas y babosas bicudas no atacaran los hierros. Era tal el disparate, que al poco rato Dani y yo eramos mendigando assist del 0/11 y 0/13. Solemos llevar unos 4-5 assist para cada tamaño de jig, sin acero en el interior. Una opción que no me gusta por lo rígido que deja el cordaje, pero útil en casos como este en el que las bicus se tiran con rabia al jig y destrozan los assist.

Tal era el meneo de dientes allí abajo, que en una de las bajadas noto como sale el hilo a cuenta gotas por mis dedos, pero con fuerza... e intuyo picada durante la bajada del Droper, que todo sea dicho es de lo más sugerente. Cierro pick up, y clavo en seco, pero después de un tímido cabezazo corta el bajo de 100lb y se lleva a mi viejo amigo.
Pachico por su parte, durante una parada que hace a mitad de agua, tiene picada a la Jig wrex 400 que ha traído hoy. Hermosa bicuda de 5kl para el patrón.


Mientras repongo otro Droper y comentamos la ausencia de los deseados carángidos, nos movemos de marca para sondear y buscar nuevos indicios de actividad en el fondo. Ahora era Dani el que daba con los loquillos y ponía en seco otro ejemplar desde los 140 mtrs.


Remontada a la misma marca, y vuelven a salir más bicudas, todas entre 1 y 3 kl. Era tal la abundancia de picadas en algunos momentos por parte de las larguiruchas, que en ocasiones mientras la recuperación, parábamos de recoger para dar la oportunidad de desanzuelarse a los bichos; muchos otros eran directamente liberados en el agua, sin tocar la bañera ni llenarla de "lama".

Evidente era que los dumes no andaban por allí, y optando por descansar un poco, dispuse del Accu para disfrutar de un carrete y una acción de pesca que me encanta. Trabajar con este tipo de carretes, una vez se le tiene pillado el tranquillo, es una gozada.
Pasada la media mañana, otro loquillo decidió subir a ver el capote de nubes que nos acompañaba después de fajarse en los 140 mtrs con un mítico Aile Magnet cs, jigs que perduran en el tiempo y siguen siendo titulares en muchos estuches.


Un loquillo que subió enganchado por debajo de la boca, justo en la agalla, haciendo imposible su suelta. La herida se veía muy seria como para jugársela a devolverlo al agua.
Sin llegar al medio día, ya volvíamos sobre nuestros pasos dirección puerto. Cada parada era una nueva odisea con las bicudas
Estos fueron los resultados de un día de sube y baja en el que intentamos emular lo acontecido en la anterior salida con los del gran antifaz. No estaban ellos, pero si sus familiares más pequeños y peleones. Ahora falta que definitivamente entren las samas a esos veriles de invierno, espáridos que buscamos en comederos habituales que tan sólo nos muestran su ausencia. Espero que aparezcan, gastronómicamente, son una de mis preferencias.

miércoles, 26 de enero de 2011

Muy canario, casi tropical. Jigging pesado.

En principio esta entrada debería de haber tratado del spinning que ocupa la mayoría de nuestras pescas hoy por hoy. Lo ligero y lo pesado se entremezclan como gotas de agua en estas latitudes. Pero dejaremos de lado lo ligero y los lances de tierra para meternos de lleno en el mar, con dolor, nervios y la mayor felicidad que un pescador de jigging pueda sentir en estas costas canarias.
El título me parecía ideal, ya que vivimos la dificultad y adversidad de nuestro clima habitual y por otro lado disfrutamos una vez más de lo que nuestro mar puede llegar a darnos, no sin mucho esfuerzo y dedicación en todos los sentidos.


Amigos, compañeros, pescadores...

Día 23 de Enero de 2011. 1ª salida dedicada al jigging que organizamos lo que ya es desde hace tiempo el equipo oficial para éste que escribe. Sin ser de sangre, ya estábamos emparentados los tres de alguna manera, pero de algún tiempo atrás creo que se ha formado un grupo muy compácto. Los lazos afectivos son fuertes, y se sostienen por diferentes pilares: amistad de años, familia, aficiones comunes, conocimientos, buen rollo... Como buenos amigos, nos hemos llegado a enfadar entre nosotros ( sobre todo Dani y yo, que nos parecemos como dos gotas de agua), pero esto sólo ha servido para entendernos mejor y afianzar la amistad. A Pachico como tío, y a Dani como primo los quiero como hermanos. Nos ayudamos en lo personal, nos aconsejamos en lo que creemos que puede servir, y nos divertimos y olvidamos de los problemas de la forma que más nos gusta: cerca del veril, del agua salada.

Me prometí que no iba a enrollarme más con tanto palique, por lo que señore@s, pasen y ponganse cómodos que por aquí vienen curvas.

Antes del temporal.

A las 6,30 ya estábamos en el puerto, muertos de frío con los pantalones remangados sacando esa embarcación que tanto nos gusta y a la que tenemos que ponerle en breve una medalla, Greca.
Llevamos armamento pesado, y algo mediano para las batallas que buscamos: Dani y yo con dos Lamiglass Tropic Pro, ambas montadas con Saltigas Expedition y 80lb de Varivas y Yuky multicolor. Pachico monta dos Shimano Jig Wrex 100 y 200 con ambos Stellas 8000 y 20000 respectivamente, con 60 y 80lb de Tuff Line.
Por otro lado llevo el Accurate870N cargado con tuff Line de 50lb, montado a la Squadra 50lb para ocasionales descansos y meneos más suaves. Todos con bajos de 80 a 100lb. La idea: tocar piedras de samas y abades y tantear si los Dumerillis ya se dejan ver por sus veriles de invierno.

El día estaba oscuro y frío, y el pronostico meteorológico decía que se avecinaba lluvia y fuerte viento a partir de media mañana, por lo que sabíamos dónde nos metíamos y lo que nos esperaba. Amaneciendo, y con los primeros rayos de sol, bajamos las líneas, sentimos como se acerca la tormenta y el arcoiris se deja ver tras nosotros, avecinando agua torrencial. Es Dani el primero en llegar al fondo, y en tres movimientos ya tiene su 1ª captura del 2011:


Una hermosa sama de 5 kl sale a darnos los buenos días mientras el patrón y yo seguimos tratando de rebuscar en el fondo detrás de algún otro espárido, pero sólo tres bicudas se dignan a morder nuestros hierros.
Nos movemos de marca mientras comentamos lo desaparecidos que están los abades; lo apáticos que se muestran ultimamente... y miramos de reojo como la tormenta se sitúa sobre nosotros y comienzan a caer las primeras gotas.

Cinco minutos en una piedra que rondaría los 80 metros de sonda y algo me frena a un palmo del fondo. Cabecea y se deja venir... las apuestas entre el personal hablan de otra sama o los nombrados abades:


No nos equivocamos y el primer abade de este año sale para hacerme un guiño y motivarnos más aún. Sale otra bicuda más para Dani.

Llega la tormenta, y comienza a caer sobre nuestras cabezas una lluvia torrencial de espanto. Practicamente no se podían abrir los ojos, el agua entraba por los mínimos huecos que dejaba entrever la ropa de agua, y hasta menear las cañas se hacia algo... digamos que complicado. Ausencia de rayos y truenos, únicamente había un capote enorme de nubes que no paraba de desprender agua. Mientras, el personal no se rinde y a ninguno se le ocurre nombrar la idea de marchar a puerto. Aguantamos la fuerte lluvia durante más de tres cuartos de hora en la que creo que no salió nada más , por lo que de nuevo decidimos poner rumbo a nueva marca.

Ahora la idea ya son las Serviolas Dumerilli, esos majestuosos y potentes animales que todos los años perseguimos y que nos suelen brindar momentos inolvidables. Comentamos las ganas que les tenemos, nuestras últimas batallas con estos animales, lo mal que se llega a pasar...


Llega el jigging pesado.

Al llegar la lluvia a cesado, pero comienza a levantarse la brisa que esperábamos del sur augurando ya mal tiempo. Dejamos de lado los equipos medianos y todos optamos por lo más duro que tenemos a mano. La sonda nos marca pescado, y de una manera que ya nos suena.
Los tres bajamos casi al mismo tiempo, los tres comenzamos el baile... cuando Dani canta picada y la Lamiglass se dobla como esperábamos :

Lamiglass Tpj 50lb y Daiwa Saltiga Expedition. Una vara que desde hace tiempo no tiene que demostrar nada a nadie y que se ha ganado todos los respetos por comodidad y fiabilidad. Del carrete, que se puede decir...

Dani ya está temiéndose lo peor con el suyo al ver como comienza a salir hilo.
Empieza aquí una tan entretenida como dolorosa pelea para el compañero. Desde el primer momento ya sabíamos de que se trataba, y rápido ya teníamos las demás líneas fuera del agua: el patrón a los mandos ayudando en las maniobras y el que escribe con la cámara en mano, disfrutando como un niño de una pelea que duró aproximadamente 20 minutos, un tiempo que se hace interminable para el pescador, que pasado un tiempo ya sólo desea que acabe esa odisea y el animal no termine por desprenderse del anzuelo. Dani lo trabajó como se debe: sin darle el mínimo momento o metro de tregua, bombeando sin cesar y aguantando correctamente cada embestida. El premio y todo un trofeo para el amigo:


Preciosa Serviola Dumerilli de 50 kl que, imaginense lo que nos alegró. Por un lado, rompemos nuestro anterior record de 45 kl, y por otro veíamos ante nosotros la antesala de lo que esperábamos fuese una buena jornada.


Un animal con una cabeza espectacular desacorde a su cuerpo, deforme ya que de mitad de cuerpo para abajo parecía otro medregal diferente. Cosas de la naturaleza, de todo ha de haber en el corral del señor...
Espectacular teniendo en cuenta lo duro que es a veces esta pesca en Canarias, y lo difícil que es hacerse con estos animales.

Grandes pescadores, mejores personas...

Después de la emoción, las fotos, los nervios... y cuando ya eramos conscientes de que teníamos que aprovechar la situación, comenzó a soplar con fuerza el viento, haciendo cada vez más difícil el mantenerse sobre la marca. Evidentemente, eso era poco para desanimarnos y dejar de pescar.

Ya sabíamos lo que nos esperaba en el fondo, por lo que no se perdió mucho más tiempo y volvimos al meneo. Dani con un hierro desgastado ( su preferido, no lo cambiaria ni por el mejor hierro nipón), Pachico con un Stay de Shout y yo con un Keytan de Hots. Todos ya probados y con buenos antecedentes.
Mientras Dani descansa la cintura y brazos maltrechos por la pelea anterior, nosotros bajamos líneas y en la primera pasada el patrón siente trancazo pero no clava correctamente. Nos volvemos a situar y en dos bajadas ahora si queda bien pegado y comienza otra pelea entretenida de unos 15 minutos.

La Shimano Jig Wrex 200 ya había demostrado su valía en el anterior modelo, con bichos de más de 80kl.  Ésta parece que no le envidia en nada a su antecesora, y se muestra con una acción moderada pero sin desatender una buena reserva en la parte baja de la caña. Buena opción para trabajar estos ejemplares.

Se trata evidentemente de otro medregal de buen tamaño, pero la Jig wrex 200 se comporta a las mil maravillas, y aguanta correctamente cada embestida doblándose y demostrando que este modelo nuevo iguala o supera al anterior. Pachico por su parte pone lo suyo para poner en seco su primer dumerilli a jigging:



Un ejemplar de algo más de 30 kl. Una captura que alargó la sonrisa de Pachico y le hizo sentirse creo que muy feliz, al lograr un objetivo que se le resistía desde hace tiempo, pese a haber tenido repetidos contactos con ellos.
Felicitaciones, vídeos, fotos... un descanso, y de nuevo sobre la marca.

Mientras, ya se había levantado un temporal del horror, con momentos en los que la lluvia hacia acto de presencia y las nubes oscurecían el día, y por otro lado comenzaba yo mismo a reírme de la sarna que parecía tenia encima; Los compañeros por su parte bromeaban con dejarme sólo pescando para que yo pusiese a prueba la cintura en este 2011. Nada de eso, todos al agua que para eso estamos en el barco, decía el patrón...
Nos volvemos a situar sobre esa marca maravillosa, y de nuevo vuelvo a tener mi oportunidad nada más cerrar el pick up en una de las bajadas; cabecea fuerte pero se vuelve a soltar. Comienzo a pensar que hoy no me va a tocar...
Dani por su parte, de nuevo con ese jig maltrecho y sin pintura vuelve a clavar en seco, y de nuevo a empezar con el ritual. Este parece más pequeño y llevadero, y el compañero pudo disfrutarlo sin tener que apurar tanto el combate. Otro dumerilli que se apunta a la lista de 2011.


Este bonito ejemplar dio un peso de 17 kl, una cifra apetecible ya que si se trata de disfrutar, es preferible pelear con tres de éstos que con uno de 40-60kl. No me quiero imaginar lo que ha de ser enfrentarse y ganar una pelea con una caña de 50lb a uno que pase los 80-100 kl (en realidad puede que ya los hayamos peleado en otras ocasiones, pero como nos han ganado la partida, pues se han quedado en ?? ), pero podemos asegurar que ese es nuestro objetivo, como cualquier pescador que se precie al gusto de las emociones fuertes. No es cosa fácil, todo haya que decirlo, pues probablemente para que volvamos a toparnos con miuras de estos puede que pasen años, meses o semanas. Vaya uno a saber.

El viento y las olas ya nos invitaban a marcharnos a eso del medio día, pero la fiesta que había ahí debajo, y las ganas que teníamos todos de terminar el día con otro trofeo para mí hicieron que nos aguantásemos unas pasadas más en la marca. Y afortunadamente volví a tener mi oportunidad, pero desgraciadamente después de un buen trancón parece que el Owner 0/13 no entró correctamente por enésima vez y perdí mi última ocasión. Después de esto ya ninguno volvió tener más toques, y la actividad fue cesando hasta desaparecer totalmente. Mientras, entre remeneo y remeneo, Pachico subía a bordo una sierra que terminó por hacer de lo más variada nuestra pesca.
Realmente ya la cosa estaba para marcharse a casa, ya que de nuevo comenzaba a llover con fuerza y la cosa pintaba muy fea en alta mar.

Habíamos disfrutado de probablemente nuestro mejor día de jiginng. Días han habido con más capturas, pero con tanta emoción y sensaciones juntas, no. La única pega posible fué el hecho de no haberme hecho yo con mi dumerilli, pero la fiesta que vivimos los tres y la alegría que sentí por Dani al ver tremendo medregal cabezón, y por Pachico al lograr su ansiado animalito, me hacían obviar totalmente que faltaba el mío. Ya habrán más días en los que me tocará partirme la cintura y ponerme la faja, y todos estamos convencidos de que volveremos a disfrutar de más momentos acompañados de estos titanes.

Enhorabuena para Pachico y Daniel. Uno por conseguir un objetivo, el otro por batir su record personal y ofrecernos tan buen momento.

Pues nada, eso fue todo, un maravilloso día de pesca... y mejor ya no digo más pues no soy capaz de poder escribir cuánto disfrutamos y como sufrimos por el tiempo y las peleas con los medregales.
Ahora sólo espero que este temporal de lluvia y viento que barre la isla pase pronto y nos deje volver a embarcarnos. Tengo una cuenta pendiente en el cantil de los 80-140 mtrs., y sabemos que haberlos, los hay.
Ya veremos que pasa...

domingo, 21 de marzo de 2010

La Primavera, la sangre altera.

De nuevo el "Greca" vuelve a poner rumbo al más allá.
Pensamos navegar mar adentro para volver a tentar la misma zona en la que con anterioridad logramos tocar variedad de capturas y por desgracia perder los bichos más imponentes.
De nuevo nos esperan múchas millas de recorrido, tenemos todo el día por delante libre por parte del trabajo y casi tan importante, de las mujeres.
A las 6 de la mañana llegamos al varadero y servidor no lo ve claro: hay viento sur-este, que le da fatal a la zona que pretendemos tocar, y el cuerpo no anda para meneos por culpa del vino y la pasta con marisco ingerida la noche anterior. Sólo he dormido 4 horas...
Pero los compañeros "tiran del carro" mientras nos tomamos un café y me convencen, iremos con viento en popa y para cuando lleguemos el viento se supone ya habrá rolado y amainado. Por una vez el Windguru no falló.

¡A bailar!

Sobre las 7:30 ya estamos en la zona de pesca y comenzamos a sondear en busca de indicios de vida en el fondo. Se acerca la hora de reviro, y hay muchas esperanzas puestas después de nuestra última visita.
Hoy no hay cabida para equipos ligeros: una Shimano Jigrex 400 con Stella 20000, una Hart 40 lb con Expedition y una Lamiglass Tp5650 con otro Expedition serán las armas a usar durante el día en fondos que llegan a los 150 metros. En la reserva, un Stella 8000 y un Accurate 870nn.
Encontrada la carnada, comienzan a verse manchas de lo que suponemos son bicudas y algunos granos que las acompañan, por lo que instimos con la esperanza de poder estrenar el día.
No tardamos en tener el primer jalon.


El que escribe e intenta contarlo lo mejor que puede sube desde los 100 metros esta preciosa bicuda, grande, de las que se suelen dejar ver muy de cuando en cuando.

Empiezan a sentirse continuas picadas en falso, dejamos caer los jigs hasta el fondo en el que la sonda nos marca la mancha y ahora es Pachico el que sube esta bicuda que más bien podría empezar a considerarse barracuda. De estas sí que hace tiempo que no veía, y probablemente no veré hasta pasado un tiempo:


Decidió atacar desde las profundidades, combatiendo y dando cabezazos de tal forma que incluso al principio pensamos que se trataba de un loquillo pequeño. Bicuda de más de 6 kilos. Larga, gorda y con unos lomos muy apetecibles. A mi bicuda la dejó en nada a su lado.
En total logramos engañar y embarcar 10 de estos bichos: 5 para mí, tres para Dani y dos para el patrón de la embarcación.
Cansados ya de cambiar assist destrozados por las mandíbulas de los espetones, y pasada la actividad, nos dedicamos a seguir sondeando otra cara de la marca; esperamos que hagan acto de presencia los medregales con el sol ya en lo alto.

La sorpresa

Ya habíamos pasado sobradamente el mediodía cuando, cansados de trabajar con jigs de 150-250gr y con el pensamiento puesto en buscar fondos someros, veo a Dani como pega algo que de entrada suena a un buen animal. La Hart se dobla bruscamente, chirrea el Saltiga con fuerza y el compañero hace fuerza para no dar ni un milímetro de tregua al bicho. Volvemos a estar en combate con un buen "leño". En unos cinco minutos pone en seco este bello y tremendo animal:


Pedazo de sama, burra, bicharraco, samón... como más les guste llamarla. El bicho en cuestión pesó casi 15 kl.
La felicidad se apoderó del barco, no paraba de sacar fotos y alucinar con la belleza de semejante esparido. De estas también pasará tiempo hasta volver a verlas, y si es que.
Rascados y emocionados, volvemos al punto cero con la idea de dar con su acompañante, pero creo que ya era mucho pedir por hoy a la marca. Dejémosla descansar.
Con el recuerdo que nos llevamos Pachico y yo nos conformamos, y Dani, que le podemos decir...


Pues nada más que felicidades, y que la próxima salida se queda en tierra !

Cambio de estrategia.

Como ya he dicho estabamos cansados, ya eran las dos del mediodía y el sol, golpeando nuestra cabeza, nos hacía pensar en una retirada a fondos más "relajados".
De camino nos dio tiempo de visitar una pajarera enorme formada por decenas de delfines, ballenas, pardelas, y algún bicho raro que probablemente llegaría con los reinantes vientos saharianos.
Total, que en póco más de media hora ya estamos en la nueva marca, con buenos antecedentes de bentónicos,  sin tanta corriente en el fondo y con una columna de agua que ronda los 50-70 metros. Un placer.
Primera bajada, llega Dani primero, siete vueltas de manivela y nos vuelve a dejar a los dos con las cejas levantadas:


Preciosa sama guachinanga, o dentón que llegó a marcar más de 6 kl en la pesa. Parecía que el día estaba de cara para el compi de La Santa, y que hoy nos iba a dejar con el marcador a su favor.
De nuevo nos colocamos en la marca y en la segunda bajada, adivinen quién vuelve a cantar picada... Otra vez Dani está en su lugar en la popa cacheteando lo que creemos es otro espárido.
Nuestro presentimiento esta vez no nos traiciona y en nada tiene otra sama, ésta un poco más pequeña, en la bañera de la embarcación.
La cosa pinta muy pero que muy fea para mi tío y para mí. Bromeamos diciéndole al "iluminado" que hoy su ego no cabe en la proa, que mira que es espaciosa, y que ahora sí que ya no lo traemos más por ésta zona.
Ya son casi las tres, y Pachico y servidor han de salvar el honor. Mientras Dani descansa más que satisfecho y se dedica a sacar fotos con la Nikon, nosotros hacemos lo posible.
Y de nuevo, en la segunda bajada que realizo, quedo pegado a escasos 10 metros del fondo con lo que presiento es otra sama:


Otra guachinanga sube para salvar mi honor ante Dani, y deja a Pachico en fuera de juego. Nos ha llevado a una "finca privada", de esas que sólo suele tocar él, cerca de casa... y no le hace gracia no haber participado en el samerio. Aún así se lo toma con calma y risas.
El, como viejo lobo de mar y experimentado pescador, sabe que éste juego es así, unos días tocas la campana, otros la escuchas y en ocasiones ni eso. Otras veces le ha tocado a él venirse con un tonel de más de 15 kl.

Retirada

Hoy no nos podemos quejar, hemos tenido más acción y sorpresas de las esperadas, por lo que ponemos rumbo al varadero pasadas las 3:30 de la tarde, no sin antes dar unas cuantas bajadas en un veril que baja de los 100 a los 170 metros en nada. No pretendemos matarnos a base de jigging, pero si vamos a tentar a la diosa fortuna en busca de un medregal que termine por coronar el fantástico día del que hemos disfrutado.
Retirada, no hay más que hacer, son las cinco de la tarde y el cuerpo pide descanso en tierra fírme.
Diez. Diez horas de navegación y pesca ha sido nuestro pasatiempo durante el pasado viernes, un día que recordaremos con cariño y que esperamos volver a repetir. Difícil, eso seguro, pero no imposible.