domingo, 21 de marzo de 2010

La Primavera, la sangre altera.

De nuevo el "Greca" vuelve a poner rumbo al más allá.
Pensamos navegar mar adentro para volver a tentar la misma zona en la que con anterioridad logramos tocar variedad de capturas y por desgracia perder los bichos más imponentes.
De nuevo nos esperan múchas millas de recorrido, tenemos todo el día por delante libre por parte del trabajo y casi tan importante, de las mujeres.
A las 6 de la mañana llegamos al varadero y servidor no lo ve claro: hay viento sur-este, que le da fatal a la zona que pretendemos tocar, y el cuerpo no anda para meneos por culpa del vino y la pasta con marisco ingerida la noche anterior. Sólo he dormido 4 horas...
Pero los compañeros "tiran del carro" mientras nos tomamos un café y me convencen, iremos con viento en popa y para cuando lleguemos el viento se supone ya habrá rolado y amainado. Por una vez el Windguru no falló.

¡A bailar!

Sobre las 7:30 ya estamos en la zona de pesca y comenzamos a sondear en busca de indicios de vida en el fondo. Se acerca la hora de reviro, y hay muchas esperanzas puestas después de nuestra última visita.
Hoy no hay cabida para equipos ligeros: una Shimano Jigrex 400 con Stella 20000, una Hart 40 lb con Expedition y una Lamiglass Tp5650 con otro Expedition serán las armas a usar durante el día en fondos que llegan a los 150 metros. En la reserva, un Stella 8000 y un Accurate 870nn.
Encontrada la carnada, comienzan a verse manchas de lo que suponemos son bicudas y algunos granos que las acompañan, por lo que instimos con la esperanza de poder estrenar el día.
No tardamos en tener el primer jalon.


El que escribe e intenta contarlo lo mejor que puede sube desde los 100 metros esta preciosa bicuda, grande, de las que se suelen dejar ver muy de cuando en cuando.

Empiezan a sentirse continuas picadas en falso, dejamos caer los jigs hasta el fondo en el que la sonda nos marca la mancha y ahora es Pachico el que sube esta bicuda que más bien podría empezar a considerarse barracuda. De estas sí que hace tiempo que no veía, y probablemente no veré hasta pasado un tiempo:


Decidió atacar desde las profundidades, combatiendo y dando cabezazos de tal forma que incluso al principio pensamos que se trataba de un loquillo pequeño. Bicuda de más de 6 kilos. Larga, gorda y con unos lomos muy apetecibles. A mi bicuda la dejó en nada a su lado.
En total logramos engañar y embarcar 10 de estos bichos: 5 para mí, tres para Dani y dos para el patrón de la embarcación.
Cansados ya de cambiar assist destrozados por las mandíbulas de los espetones, y pasada la actividad, nos dedicamos a seguir sondeando otra cara de la marca; esperamos que hagan acto de presencia los medregales con el sol ya en lo alto.

La sorpresa

Ya habíamos pasado sobradamente el mediodía cuando, cansados de trabajar con jigs de 150-250gr y con el pensamiento puesto en buscar fondos someros, veo a Dani como pega algo que de entrada suena a un buen animal. La Hart se dobla bruscamente, chirrea el Saltiga con fuerza y el compañero hace fuerza para no dar ni un milímetro de tregua al bicho. Volvemos a estar en combate con un buen "leño". En unos cinco minutos pone en seco este bello y tremendo animal:


Pedazo de sama, burra, bicharraco, samón... como más les guste llamarla. El bicho en cuestión pesó casi 15 kl.
La felicidad se apoderó del barco, no paraba de sacar fotos y alucinar con la belleza de semejante esparido. De estas también pasará tiempo hasta volver a verlas, y si es que.
Rascados y emocionados, volvemos al punto cero con la idea de dar con su acompañante, pero creo que ya era mucho pedir por hoy a la marca. Dejémosla descansar.
Con el recuerdo que nos llevamos Pachico y yo nos conformamos, y Dani, que le podemos decir...


Pues nada más que felicidades, y que la próxima salida se queda en tierra !

Cambio de estrategia.

Como ya he dicho estabamos cansados, ya eran las dos del mediodía y el sol, golpeando nuestra cabeza, nos hacía pensar en una retirada a fondos más "relajados".
De camino nos dio tiempo de visitar una pajarera enorme formada por decenas de delfines, ballenas, pardelas, y algún bicho raro que probablemente llegaría con los reinantes vientos saharianos.
Total, que en póco más de media hora ya estamos en la nueva marca, con buenos antecedentes de bentónicos,  sin tanta corriente en el fondo y con una columna de agua que ronda los 50-70 metros. Un placer.
Primera bajada, llega Dani primero, siete vueltas de manivela y nos vuelve a dejar a los dos con las cejas levantadas:


Preciosa sama guachinanga, o dentón que llegó a marcar más de 6 kl en la pesa. Parecía que el día estaba de cara para el compi de La Santa, y que hoy nos iba a dejar con el marcador a su favor.
De nuevo nos colocamos en la marca y en la segunda bajada, adivinen quién vuelve a cantar picada... Otra vez Dani está en su lugar en la popa cacheteando lo que creemos es otro espárido.
Nuestro presentimiento esta vez no nos traiciona y en nada tiene otra sama, ésta un poco más pequeña, en la bañera de la embarcación.
La cosa pinta muy pero que muy fea para mi tío y para mí. Bromeamos diciéndole al "iluminado" que hoy su ego no cabe en la proa, que mira que es espaciosa, y que ahora sí que ya no lo traemos más por ésta zona.
Ya son casi las tres, y Pachico y servidor han de salvar el honor. Mientras Dani descansa más que satisfecho y se dedica a sacar fotos con la Nikon, nosotros hacemos lo posible.
Y de nuevo, en la segunda bajada que realizo, quedo pegado a escasos 10 metros del fondo con lo que presiento es otra sama:


Otra guachinanga sube para salvar mi honor ante Dani, y deja a Pachico en fuera de juego. Nos ha llevado a una "finca privada", de esas que sólo suele tocar él, cerca de casa... y no le hace gracia no haber participado en el samerio. Aún así se lo toma con calma y risas.
El, como viejo lobo de mar y experimentado pescador, sabe que éste juego es así, unos días tocas la campana, otros la escuchas y en ocasiones ni eso. Otras veces le ha tocado a él venirse con un tonel de más de 15 kl.

Retirada

Hoy no nos podemos quejar, hemos tenido más acción y sorpresas de las esperadas, por lo que ponemos rumbo al varadero pasadas las 3:30 de la tarde, no sin antes dar unas cuantas bajadas en un veril que baja de los 100 a los 170 metros en nada. No pretendemos matarnos a base de jigging, pero si vamos a tentar a la diosa fortuna en busca de un medregal que termine por coronar el fantástico día del que hemos disfrutado.
Retirada, no hay más que hacer, son las cinco de la tarde y el cuerpo pide descanso en tierra fírme.
Diez. Diez horas de navegación y pesca ha sido nuestro pasatiempo durante el pasado viernes, un día que recordaremos con cariño y que esperamos volver a repetir. Difícil, eso seguro, pero no imposible.


5 comentarios:

Juan Luis Lopez dijo...

Puffff, la madre que os parió, si es queeeee, no se os puede dejar solos, joerrrrr siempre la armais. Envidia de peces, quien pudiera.

Enorabuena por los bichos y espero que siga la racha.
P.D: Cuando puedas me dices aquello.

Cristian Rodríguez dijo...

Pedazo sama!! y los dentones muy de buen ver.Enhorabuena por las capturas. Ya me gustaría a mi pescar una samota de esas a jigging.

Saludos.

Raul lomac dijo...

PEDASOOOO DE SAMAAAAAAAAAAAAA!! JODER y la bicua no se queda corta jeje ya que se pesca se hace a lo grande no!! jaja felicidades a los tres como dice el dicho el que sabe sabe y el que noo que aprenda enorabuena y lo dicho a segir la rachaaaa compañeros...

Marco dijo...

Impresionante jornada Femes.... Eso si que es disfrutar de una jornada completa.....

Femés Elvira, dijo...

Se agradecen los comentarios. La verdad que fué un día muy entretenido.

Juan, mañana si puedo lo dejo ya todo arreglado. Te echo una llamada y hablamos.
Se te sigue esperando compañero...
Saludos.