lunes, 8 de marzo de 2010

Mar adentro...

Mar adentro podría ser el título perfecto para hablar y criticar buenamente la maravillosa producción que en 2004 dirigió Alejandro Amenábar, y que de una forma inmejorable interpretaon Javier Barden y Lola Dueñas. Como recordareis, la película recreó la odisea que vivió el marinero Ramón Sampedro, postrado en una cama durante 30 años después de sufrir un accidente en su juventud, y que finalmente se quita la vida en 1998 con la ayuda de su amiga Ramona Maneiro. Este ejemplo del séptimo arte ganó un óscar a la mejor película de habla no inglesa, 14 Goyas, un Globo de Oro y no sé cuantos premios más. Casi nada...
Pero no, con este título pretendo referirme a la última incursión pesquera que hemos realizado en busca de nuevas sensaciones. Y ésta vez sí que son nuevas, ya que ahora vemos a nuestro alcance objetivos que hace un tiempo no eran más que imaginaciones. Los tunidos ocupan ahora un espacio en nuestras mentes...
Intro
Antes de nada debo decir que no ha habido suerte en el primer intento, y sé que posiblemente nos cueste unos cuantos más y que incluso existe la posibilidad del fracaso total. Pero no importa, de todo se aprende y ya llegará la hora, estoy seguro.
A las 7 de la mañana decidimos Pachico y el que escribe quedar para poner en el agua la semirrígida "Gréca", una Bwa con casco de 5´5 pero con un espacio interior asombroso, equiparable a una 6´5-7´0 de otras marcas. Una maravilla. Es propulsada por un Suzuky 90, que hace que la navegación con ella sea de lo más placentera y que la práctica del jigging y spinning sea posible con garantías, entendiendo por esto rapidez, comodidad, espacio para más de cuatro personas(pescando), globos altos y muchas otras bondades. Próximamente le dedicaré una merecida entrada.

La riqueza del mar, un tesoro en peligro

Nos ponemos en marcha con rumbo mar adentro, muchas millas de navegación nos quedan por delante y tenemos pensado intentar localizar a los grandes tunidos que están pasando por la zóna. Rabiles y Patudos (aleta amarilla y rojos).
Tras varias horas de navegación recorriendo la zona por la que se están dejando ver ultimamente, nos constatamos de que hay carnada en la zona, bancos de jureles que en muchos momentos pasan por debajo nuestra. Se ven numerosas Pardelas (pardela cenicienta), pero están todas posadas y excesivamente repartidas a lo largo de varias millas. Me alegra que estén ya por aquí, dan mucha vida al mar y son todo un espectáculo por las noches en su época de cría.
Están catalogadas como especie en peligro de extinción, y la pena es que todavía quedan mentes que confunden sus pollos con caviar, salmón... y son capaces de pagar un dineral por ellas.  Unos nos pasamos meses cuidándolas las 24 horas del día para que otros vayan y arrasen con ellas, muchos con fines económicos que ya nada tienen que ver con la cultura gastronómica heredada de nuestros abuelos, en este sentido desfasada bajo mi punto de vista.
Pero de momento, no se ve nada más...la cosa no pinta bien...
De pronto, cuando me disponía a saciar un raro apetito estomacal, mi tío me canta la inminente formación de una pajarera en el horizonte... Decenas, cientos de pardelas alzan el vuelo y se dirigen con rapidez al punto en el que se comienzan a divisar estallidos en el agua.  Me recorre la emoción, pienso que están ahí...pero nada de eso. Delfines.
Decenas de delfines mulares se están dando el festín a costa de los pobres jurelillos que vemos como son divididos en grupos reducidos y nadan de acá para allá intentando evitar las embestidas de los delfines y las pardelas que poco a poco se van sumando a la fiesta. De las gaviotas, ni idea... Nos mantenemos alejados, con la esperanza de que hagan acto de presencia los torpedos, cuando vemos bajo nuestra como llegan numerosos delfines listados, una joya del mar, un ser que junto con las blancas belugas me cautivan en cada una de las veces que he tenido el placer de disfrutar de su presencia.
Como si de la bestia que llega para reivindicar su poder se tratase, las aguas comienzan a abrirse para dar la bienvenida a las ballenas, en este caso rorcuales, aunque no estoy seguro todavía de si se trataban del común o tropical. Sus sifonazos me exaltaban, me alegraban y hacían que el alma rebozase de alegría. No habían atunes pero estaba disfrutando de lo lindo sacando fotos y acercándome lo más posible a los delfines que nadaban junto a nosotros. Una maravilla.
Cuando la actividad desciende, decidimos continuar con lo nuestro mientras comentamos la situación y los momentos de los que estamos disfrutando. Los delfines listados continúan persiguiéndonos y sus piruetas me siguen dando excusas para jugármela con la Nikon. Mal asunto si se moja.
Ya pasadas unas horas un compañía de delfines, rorcuales y pardelas, vemos como a lo lejos comienza de nuevo a formarse revuelo en superficie, y hacia allí nos dirigimos.
Para nada nos damos tanta prisa en llegar, pues de nuevo los delfines parecen ser los únicos que hoy nos piensan alegrar la vista, junto con las ballenas, que vuelven a abrir las aguas a nuestro lado cada vez que suben a comer y respirar.
Alguna pasó por debajo nuestra, a puede que no más de 20 metros de fondo, y puedo decir que dan miedo y te sientes totalmente indefenso en una embarcación mínima en comparación con el tamaño de estos seres tan maravillosos y a la vez poco conocidos como son los rorcuales, cachalotes, belugas, zifios....
Ya está bien, hemos gozado de un espectáculo impresionante en alta mar acompañados de seres que harían las delicias de hasta el más apático pescador.
Es mediodía, por lo que nos damos una última oportunidad de camino a casa, navegando sobre fondos profundos, pero el día de pesca está visto para sentencia y hoy la escama no va a ser problema  limpiarla en el barco.
Poco pescado, una sola bicuda fue engañada por servidor a última hora por un Searock a modo de salva-bolo, pero lo más emocionante, lo que aún me hace pensar en ello y recordar la situación vivida, fue el hecho de disfrutar del mar en compañía de mi tío y de tan maravillosos seres del mar adentro.
La climatología parece que nos vuelve a regalar en éstos días condiciones ideales para la práctica del jigging, el spinning y la búsqueda del torpedo, ese animal que dicen supera con creces a medregales, Gts y perritos...
Seguro que no se equivocan, y será emocionante seguir aprendiendo algo nuevo.
Si alguien piensa que me he tirado demasiado el rollo, lo siento, pero tal espectáculo vivido  no se merecía menos líneas por mi parte.

6 comentarios:

Juan Luis Lopez dijo...

Preciosas instantáneas Femés, debe ser una pasada ver una ballena tan cerca. En Lanzarote solo conseguí verlas, pero desde la costa y bastante lejos.

Un saludo.

Femés Elvira, dijo...

Buenas Juan, ya queda ménos para la vuelta.
Se suelen dejar ver de vez en cuando, incluso pude vivir la experiencia de nadar júnto a los delfines hace años cuando cogía olas más a menudo(la espalda...), pero cada vez que encuentro ballenas, delfines, belugas... me recorre una gran sensación de alegría y exaltación. Verlas pasar por debajo del barco es impresionante. Me parecen seres nobles, majestuosos, libres... Ya te puedes imaginar en que me reencarnaría si pudiese elegir (seguro que no sería sardina, jurel...).
Saludos compañero.

pescaenkayak dijo...

Femes, no tengo tu correo, y tengo que darte las claves de mis ultimas entradas. Mi correo es bucefalo2007@hotmail.com

Raul lomac dijo...

que animal mas majestuoso... me impresionaria muchisimo ver una ballena cerca de mi semirrigida de 5 metros me sentiria indefenso jajaja buenas instantaneas compañero un saludo y a cuidarse ah!! por cierto ya hay fecha para el campeonato jejeje bueno compañero a ver si quedamos un dia pa mojar señuelos que ay que ir "entrenando"
PD: el daiwa exceller una maravilla trabaja de escandalo :)

David Martín Alcaraz dijo...

Qué entrada más bonita!!
Con semejante compañía... que le den a la pesca.
Tiene que se una sensación alucinante, yo sólo he podido ver aquí delfines desde la orilla y bastante lejos. Aun así, las veces que me ha parecido un espectáculo mágico. No puedo ni imaginar cómo debe ser tenerlos tan cerca.
Creo que es la mejor jornada de pesca que nos has contado desde este blog.
Enhorabuena!
PD: Ya me han dado el chivatazon de que jureles y caballas están a tiro de caña en mi litoral... a desempolvar el equipito light :D

Femés Elvira, dijo...

Buenas señores.
Siento la ausencia y la tardanza en responder, pero el maldíto moden parece empeñado en hacerme la vida imposible.

Inuit, te mándo por correo mi dirección y me pasas los códigos. Gracias por tenerlo en cuenta.

Raúl, ya me he enterado de las féchas, me alegra que se vaya a celebrar. A ver si cuadramos un día y vamos a darle al sube y baja...

David!! Me alegra que te gúste.
Fué impresionante, y estos dias han vuelto a sucederse escenas similares pero con muchisima más actividad, todo un frenesí y un regalo de la naturaleza para los ojos... Si lo hubiese grabado, podría tener unas imágenes a lo National Geografic.
Suerte con la pésca, y no tardes en contarme como va la cosa.
Un abrazo.

Saludos a todos.