lunes, 4 de abril de 2011

5 amigos del veril.

Ha sido un fin de semana de locura.
Dani y este que escribe. Los dos tratando de pasar buenos ratos. Y los buenos ratos se pasan de muchas formas. Pasamos esos momentos bromeando, investigando, tratando temas relacionados con el medioambiente, biología marina... No hay tiempo para problemas, o malas energías.
Adoramos las acampadas, el estar "rengados" únicamente con bermudas y botas mientras caminas y pescas. Vivimos con gusto las peleas complicadas en el veril, lo difícil que se presentan a veces las situaciones a pié de mar, las descargas de adrenalina que sufrimos en ocasiones... Además, tenemos mucho en común en lo personal, y todo esto hace que pasar horas y horas desde hace años con Dani sea todo un placer, y como solemos decir, unas risas...

El jueves quedamos el bueno de Daniel y yo para al día siguiente, aprovechar el bajón de viento y mar que se esperaba (pasajero), que de hecho ya ese día daba síntomas de ello.
Tras salir del trabajo los dos como aviones, preparar rápidamente las cañas, bolsos, comida, ropa...salimos directos a una zona que hacía tiempo no visitábamos. Dani la conoce bien, pero yo jamás la he pisado.


Codo con codo.

Sobre las 6 de la tarde estábamos ya caminado por las piedras, observando como el agua amenazaba algunas puntas, obligándonos de nuevo, por espacio y seguridad, a pescar muy cerca el uno del otro. Ésta es una buena forma de no sólo gozar de tus capturas, sino también de las del compañero, viviendo en muchos momentos pegadas y peleas muy buenas, con momentos a veces de muchas tensión. Algo así ocurrió, y suele sucedernos.
La tarde estaba muy oscura, por lo que mi elección fue la del amarillo/plata, mientras Dani optaba por naturales y oscuros para atraer algún animalito.
A los 5 minutos, estando a dos metros de distancia el uno del otro, veo como la vara del amigo se dobla, comenzando una buena pelea. La mala mar ayudaba a poner las cosas difíciles, teniendo que retroceder en ocasiones y poniendo en peligro la trenza. En unos minutos ya estaba sobre las piedras la pieza.


Bonito pejerrei de unos 5 kl, que no dudó en saltar y correr por la pared del veril para zafarse del señuelo.
Después de esta captura, tuvimos unos minutos de parón, pero creo que no tardaría más de 20 minutos en sentir frenada en mi señuelo, sin llegar a clavar en los anzuelos sencillos del señuelo. Miro para Dani, esperando que el también sufra ataque y en segundos tiene la caña doblada. Un bando de bicudas pasó por allí, y nos dejaron esta imagen que empezaba a hacer variada la jornada...


De nuevo se nos volvía a presentar un momento de parón, media hora que nos hizo plantearnos el movernos hacia una ensenada que parecía abrigarse de las olas y el viento que comenzaba a soplar de cara.
Cambio de señuelo, echando mucho de menos un Bujinu, señuelo que urgentemente necesito. Se echaba en falta algo que bajara, y aguantara corriente.
Si mal no recuerdo y al poco de lanzar ambos en aquella punta, primero tuve un ataque que provocó bastante chapoteo en superficie, soltándose en el primer segundo de la arrancada, para acto seguido pasarle pelota al compañero.
Me maldigo compartiendo mis penurias con él, cuando clava en seco y de nuevo comienzan las carreras. Esta si fue una pelea de las que todos deseamos por estas islas.
La primera arrancada fue brutal, buscando fondo y sacando metros sin titubeos, para posteriormente dejarse venir hasta el veril dando cabezazos y haciendo bajar la caña en ocasiones. Aquí llegó el momento crítico: a nuestra izquierda había una baja que aflora cada vez que llegaban las, y hacia allí se empeñó en querer ir el animalito que intuimos, podía ser un medregal; un loquillo peleón.
En una carrera el bicho consigue enverilarse, y enredar la trenza en las piedras, dejando por momentos como inútiles los intentos del compañero por recuperar la pieza. La diosa fortuna se alía con nosotros, y de pronto tras varios segundos vemos como sale el Power Pro de las piedras, se tensa y vuelven los cabezazos a la puntera de la Catana 3.00. Una hermosa sama sale entre la espuma dando coletazos y queriendo volver a buscar fondo, para en el momento de la varada ponerlo muy complicado, con sustos y olas por medio. Merecido trofeo para Daniel tras una pelea de más de 5 minutos:


Hermosa sama de 7 kl.
Aquel momento fue de total alegría y sorpresa: por un lado era la primera sama de Dani a spinning, todo un bicho sacado desde tierra en unas condiciones muy complicadas, y por el otro nos sorprendía como habían atacado (suponiendo que mi ataque fuese probablemente de otro dentex) a señuelos que nadan a menos de un metro de superficie... Experiencias para sacar conclusiones.


No podía ser mejor aquella visita a ese veril que aún no había pescado, una zona que estaba demostrando su potencial con unas capturas variadas y de bastante calidad. La pena era el haber fallado yo algunas pegadas que ya hubiesen redondeado la tarde.

Mientras Dani gozada con la última captura, yo no paraba de machacarme lanzando, buscando el bichito que me diese una alegría y no me dejara con el marcador a cero, pese a que había disfrutado enormemente de las capturas del amigo. En una de éstas llegó el premio en forma de batalla, que no de animal.
La cosa se basa en la forma en la que una captura toma el señuelo, y se clava los triples. Dónde se los clava más bien.
Las carreras fueron de infarto, dirigiéndose en varias ocasiones hacia la temida baja de nuestro lado, obligándome al igual que Dani a acercarme demasiado al peligro de las olas, a revirarle la cabeza para sacarlo de allí... La línea la dimos por momentos por pérdida, y apostábamos por medregal o pejerrei ya entrados en carnes. Después de una pelea (increíble) de más de cinco minutos, una sierra de algo más de 4 kl. Salió a flote con el señuelo clavado por debajo, entre la agalla y la barriga., decepcionándome por quién era, pero habiéndome alegrado la tarde por la pelea que desempeño.


Increíble la batalla y los momentos que nos dieron aquella sama, y esa sierra endemoniada que venía robada (no por el bicho, si no por las circunstancias), e increíble era el hecho de que en menos de dos horas y media, habíamos conseguido 4 capturas muy buenas, con momentos repito inolvidables.

Ayer Sábado sobre las 8 ya estábamos lanzando en el mismo veril, esta vez con algo menos de viento, pero con unas olas que al igual que el día anterior amenazaban y ponían en peligro nuestro físico.
Para resumir, diré que nada se dignó a atacar un señuelo correctamente. Sólo hubo algún roce de algo que jamás se supo.
Decidimos caminar y optar por buscar otro veril por la zona (nos estamos aficionando a descubrir nuevos veriles, y probar cosas nuevas), y llegamos a una ensenada que nos protege de las amenazantes olas, que con la marea llenante empiezan a dejar entrever que la bonanza va tocando a su fin. Nada; parece que hoy reina la inactividad. Dani se mueve a la punta de enfrente, acertando en la elección. Hemos dado con lubinas kileras, y por momentos aquello fue lanzar, trabajar, soltarlas...y vuelta a lanzar.


Una pena que no entrara o no hubiese en el lugar ejemplar más grandes. Estaban comiendo, atacando seguramente a un bando de carnada que se dejaba ver cerca de dónde se encontraban las labrax. Fueron unos 5 minutos de carreras y risas.


Después de esta tercera lubina de Dani, tuve una segunda pegada que terminó soltándose, y probablemente le chivó al resto que aquello picaba, ya que no se vieron más señales de su presencia.


Todas lubinas de no más de kilo y medio, pequeñas que seguramente están en época de fresa y que fueron devueltas al agua. Entre carreras, fotos y lances entre las olas, pude sacarle al compañero esta secuencia durante una de las sueltas.






Ya al mediodía y con el sol en lo alto, cansados de caminar y pasar horas lanzando, pusimos fin a nuestras jornadas de fin de semana. Dos días estupendos en los que nos divertimos y gozamos de una variedad de presas a spinning de costa que nos dejó francamente contentos: Sama, bicuda, pejerrey, sierra y tres róbalos.

Ahora y como ocurre en otros lugares, ha llegado el alisio de cada día, dejando frío y pocas ganas salir a pescar. Los pocos ratos en estos días se dedicaran a dejar a punto carretes, cañas, señuelos... y cumplir con las obligaciones pertinentes, mientras esperamos que esto pare de nuevo. Dicen que en par de días afloja. A ver qué ocurre.

5 comentarios:

Y digo yo dijo...

Menos mal que están ustedes ahí....quiero llorar, pero dicen que los hombres no lloran. ¿Por qué seré hombre? :(

Femés Elvira, dijo...

Jajaj, si es que...
No llores;)... y cruza La Bocaina pa´ coger unos burgaos de estos ;)
De todas formas, seguro que la racha no dura múcho(ojalá me equivoque).
Saludos.

Moises dijo...

¿una sama con una catana 3,00 metros? amigo Femes no se que tendrá mas mérito y merecido reconocimento, si dar con ese bicho desde orilla o lograr ponerlo en seco con esa caña!!! Mi mas sincera enhorabuena!!

Femés Elvira, dijo...

Estoy contigo Moy : No solamente puedo decir que Dani es tan fíno como exigente a la hora de bregar, si no que la Catana es una excelente caña. Vale que sus componentes no sean de primera, que su peso no sea como el de una Ron Arra, ni lance tánto como específicas... pero lo que si es cierto, es que lanza bastante bién, no pesa en exceso, aguanta los maltratos del tiempo, y además, es una guerrera a la que se puede maltratar con los animales más malos que hemos encontrado aquí.
Durante años las hemos usado, y siempre han sido garantías dándo la talla. Una excelente opción a bajo precio.
Saludos.

Moises dijo...

No puedo estar más de acuerdo compañero, yo tembién tengo esa misma caña desde hace un buen tiempo y siempre se ha portado mejor de lo esperado, poseo cañas de la misma marca topes de gama y nunca he dejado esta "pequeñina" en el tintero, aun sigue acompañandome en multitud de ocasiones. Un saludo!!
Por cierto no se si sabías de mi Blog, estás por supuesto invitado a hechar un vistazo y a opinar, serás siempre bienvenido.

http://jigspinningcanarias.blogspot.com