viernes, 15 de enero de 2010

Un ratito de Jigging cerca de casa.

"Lo prometido es deuda"
Lo que son las cosas. Mi último día de pesca, a jigging, lo estaba empezando a valorar con negatividad como ya comenté con anterioridad. Casi 16 horas de navegación y pesca. Nos habiamos pegado un palizón para poca cosa a mi parecer, pudiendo haber disfrutado de la pesca en nuestro norte querido lanzaroteño, en el cuál hacia ya unas semanas buenas que no pescabamos por culpa de la meteorología adversa. 
Hoy mediodía, mientras escribia poco concentrado la entrada anterior e intentaba mantener una conversación algo cuerda con mi buén amigo y compañero de pesca Dani, recíbo la llamada de Aarón. Al muchacho, que tiene una buena zodiac para hacer jigging, le encanta la pesca y todo lo relacionado con el mar, y de vez en cuando nos juntamos los tres para echar unos lances y pasar buenos ratos. Quedamos a las tres y media, con el pensamiento de pasar unas tres horas de pesca.

A esa hora ya estoy en el varadero y la zodiac, para mi sorpresa ya está en el agua. Nos acompaña Marc, un joven vecino del pueblo que no pesca, practica surf, y viene a pasar el rato y disfrutar del mar.
La idea es pescar cerca del pueblo, en las piedras que conocemos y aprovechar el tiempo, ya que en pocas horas hemos de volver; se hace de noche, la marea viene vaciando y hay mucho rebozo para varar la zodiac en tierra con poca agua;no queremos más sorpresas. Ponemos rúmbo y en unos cinco minutos estamos en la primera marca. Comenzamos el sube/baja y al poco Dani y yo tenemos sendos roces en los jigs; "parece que se mueve algo por ahí abajo"...pero no clavamos.

Nos volvemos a remontar,  nos animamos con algo de buena conversación y risas y esta vez, nada más llegar al fondo en uno de los lances, el jig queda clavado, aguanto la caña con fuerza y comienza a salir hilo del carrete. Lo hace con fuerza, pero a ratos(pensamos en una sama), y en nada comienzo a bombear y pongo en al barco una preciosa sama de unos 5 kilos.
Es la primera de este año y me pone muy contento comenzar a tocarlas  en estas fechas. Después de unas cuantas pasadas más sin sentir nada más, comienza a chispear algo de agua y decidimos movernos de piedra; otros cinco minutos de trayecto y estamos de nuevo moviedo jigs en busca de algún medregal. No tardamos en sentir ataques de pescado a los jigs, y en una de estás hacemos "doblete" Dani y servidor.

Se trata de pequeños loquillos que no llegan al kilo y medio de peso. Rapidamente son puestos en seco, fotografiados y devueltos al mar con la esperanza de dar con ellos de nuevo dentro de unos años... Me hace mucha gracia cuando gente que conozco embarca peces de tallas mínimas con la excusa de que son ideales para una racíon de comida: "¡Tirarlo yo al agua! Pues si este tiene el tamaño justito de la bandeja...no lo tengo  ni que trocear..."  
Con todo ello, recriminarles con base y fundamentos te puede hasta costar una discusión.

A Dani y al que escribe, por lo menos, nos es de lo más agradable capturar un "pequeñín" y devolverlo al agua pensando que se reproducirá, habrán más individuos e incluso el indultado  volverá a picar. Todo es cuestión de fé, coherencia y saber hasta que punto y cantidad tenemos derecho a arrebatar la vida del mar. Fuera filosofía:
Volvemos a la pesca. Trás el buén acto de liberación, nos volvemos a remontar por otra de las caras del veril que estamos sondeando, vemos algo de carnada en el fondo y la sonda comienza a cantar manchas gordas a mitad de agua; bicudas es lo que pensamos. Y no nos equivocamos, comienzan unos cuantos ataques y clavamos par de ellas que son libaradas incluso antes de tocar el suelo del barco; no andamos tras ellas y tampoco tenemos mucho interés en hacer una masacre, por lo que pasamos de largo la mancha con la idea de toparnos con algún bicho que ande tras las bicudas.

Ahora le toca a Aarón. Mientras Dani y yo nos empecinamos en tentar medregales, el compañero de pronto canta picada y vemos como su caña Squadra(que tírria les tengo) se dobla y el Accurate665NN comienza a sacar hilo. Ha sido una buena clavada y nos la jugamos pensando en un loquillo que pase los 6/7 kl. 
Sin embargo, comienza a dejarse venir sin oponer mucha resistencia, por lo que surgen las dudas. A los pocos minutos es un abade de unos 4/5 kl el que nos brinda nuevas alegrias; el día comienza a verse de color de rosas, ya que si hay algo que me encanta es una pesca en la que toques diferentes especies.
Inevitablemente, también comienzan las comparaciones con nuestra anterior salida pesquera mientras nos relajamos y comenzamos a pescar con la satisfacción de haber disfrutado plenamente del jigging. 

Se nos echa la tarde encima, pero aún hay tiempo para unas remontadas más y volvemos a toparnos con las bicudas, que se siguen mostrando agrasivas y atacan sin merodeos. Decidimos embarcar dos de ellas para hacer una buena cena el fín de semana en casa del patrón de la zodiac, y el resto, unas seis o siete fueron también devueltas al mar. Nada más, solo otra picada en el fondo, una sama o abade para servidor, que no clavó bién y se fué por donde vino. 
Contentos y con buenos ánimos terminamos el día con la esperanza de que en las próximas salidas démos con los medregales mas creciditos, los dumerillis que tanto respeto nos imponen y suben la adrenalina hasta límites insospechados.
En fín, ésto fué la pesca de hoy, variada, cerca de casa, y a cinco minutos...


Mañana hay pateo por la costa, caña y mochila en mano, en busca de buenas sensaciones... La compañia, como no, será la de Dani. Todo un placer.


2 comentarios:

David Martín Alcaraz dijo...

Ahora entiendo por qué te parecía poco lo de la otra entrada, 16 horas son muchas horas y viendo lo que tienes ahora al lado de casa: peces más pequeños pero en abundancia. Ya te comenté que me atrae más la pesca ligera de peces medianos. Se me hace más dinámica y agradable. Tampoco tengo experiencia con peces grandes...
Muy bonitos todos los bichos, la verdad. Y, además, variados.
Por cierto, esos que se llevan los medregales "de ración", ¿sueltan luego los grandes porque tienen que andar cortándolos?. Me meo de risa :(
Dos publicaciones en dos días, sigue teniéndonos así de entretenidos y sigue entreteniéndote tú así, que no veas cómo te lo montas :)

Femés Elvira García dijo...

David, también hay bolos de vez en cuando...
La pesca light en spinning me encanta y la practico, pero en el jigging me tiene trastocado...
Lo del pescado troceado, a mí también me causa risa mientras se me corta la digestión de pensarlo. ¿Será tan dificil llevarse razonablemente lo que te ofrece el mar? Pués si...
Saludos compañero.