lunes, 12 de abril de 2010

Dos dias.

La Semana Santa duró lo que tenía durar: 7 días. Y con esos siete días clásicos en estas fechas también llegó, además de las procesiones y los turistas (pocos), el viento y la fuerza en el mar.
Un mal tiempo que durante días barrió la isla casi por completo haciendo de la pesca algo incómodo y desmotivante por mi parte.
Por el norte en el que uno vive no te podías acercar a la orilla, y el único día que me animé a cruzar la isla en busca de algo de refugio, me encontré en la zona con varios pescadores que ya ocupaban las puntas que quería tocar. Total, que como la cosa tampoco me prometía grandes sorpresas, acabé haciendo pruebas de lance algo apartado en soledad con el Dolcce125f  y Adaggio125f de Duel. Son dos magnicos lanzadores, con un exquisito movimiento, que de momento no han dado buenas capturas pero que seguro no tardarán en deparar alegrías.
En fin, que el mal tiempo ha durado justo hasta esta semana, en la que los suaves vientos y la nula mar de fondo han hecho acto de presencia y nos ha dejado arrimarnos con garantías a nuestros veriles de cada día.


1º Día.
El que quiere lapas...

Hay un dicho por aquí en Canarias que dice que "el que quiere lapas que se moje el culo". Las lapas, para el que no lo sepa, son un delicioso molusco que se adhiere a las piedras y que forma parte de la cultura gastronómica canaria más antigua.
Este refrán viene a hacer alusión, de forma sencilla, a que el que quiere algo, algo le cuesta. Así de simple.
El pasado Jueves, las webs dedicadas a la meteorología auguraban poco viento y mar en calma... por lo que después de días sin tocar una caña, hice planes para el día siguiente.
La hora buena para la zona que quiero tocar es a media mañana, y a las 10,30 ya estaba metido en el agua lanzando a la espera de que alguna criatura revelara su presencia. Tras comprobar durante casi una hora que no hay ganas de morder plástico, decido moverme un poco por la zona pero tampoco se ve nada interesado en los diferentes señuelos que utilizo. Algo me dice que debo cambiar de zona, así que decido coger el coche y en 10 minutos ya estoy en otra trinchera.
Hay mucha menos espuma de la que yo esperaba, pero entra una ola cada par de minutos que deja la superficie con una pinta impresionante. Manos a la obra.
Durante casi dos horas sólo una pequeña lubina ha decidido atacar a mis pies, sin llegar a clavarse, y el desánimo comenzaba a apoderarse de mí mientras descansaba sobre las piedras y cogía algo de calor.

De nuevo decido cambiar de punta a una que la marea ha dejado al descubierto, y es en el primer lance cuando al fin un escamudo decide atacar un Gyodo de Ima.
Como es normal, mi primer flash en el cerebro me hizo pensar en lubi, pero en vez de la loba salió este precioso sargo, que ayudaba a ver el día con otro color. 
Después de unos cuantos lances más, ya empiezo a tener frío y a pensar en la retirada, pero antes voy a quemar los últimos cartuchos dónde tuve el ataque de la lubina.

Pasadas las dos de la tarde vuelvo a clavar, y esta vez los primeros compases de la lucha si me hacen pensar en la loba que ando buscando. Saca un poquito de hilo y empieza a hacer peso en el fondo, hasta que emerge y me percato de que se trata de otro sargo, algo más grande que el anterior y que viene enganchado por la boca y un costado, por lo que pienso que las olas me lo van a arrebatar antes de que llegue a mis manos. Con cuidado, lo pongo en seco.
Dos sargos de buen porte fueron el resultado de mi jornada de pesca, en la que caminar, caminé de lo lindo, pero me llevé estas dos agradables sorpresas que hicieron de este día algo diferente.
Ahora espero que se dejen ver los pejerreis y las sierras, que por lo que me comenta algún spinner se están dejando ver por algunos lugares. Habrá que moverse de nuevo.


2º Día
Variedad.

Ese mismo viernes, mientras le contaba a mi tío como había trascurrido la jornada spingonera, ya estábamos haciendo planes para el día siguiente. La intención era la de salir por la tarde, a medio día, para estar hasta última hora en alta mar y volver oscureciendo el día.
A las 3 de la tarde ya estamos en el agua, y media hora más tarde Pachico y el que escribe ya están dándole a los hierros en un fondo nuevo que queremos investigar sobre los 80 metros.
Tiene buena pinta, se trata de un "comedero" sin grandes caídas pero muy abrupto y con un fondo duro. La persona que nos da la marca, nos comenta que ha cogido buenos medres allí, y eso es justo lo que andamos buscando.
Tras unas pasadas y no más de 5 vueltas de manivela, clavo en seco y hago que suba a ver la tarde conejera esta sama guachinanga:


Nos habían comentado que en esa marca sólo se veían medregales, que nunca habían pillado una sama, un mero...

El invierno fue bueno en cuanto a la captura de estos espáridos, pero sinceramente estos inicios de la primavera se están volviendo muy fructíferos. Es rara la jornada en la que no se toque alguno de estos bichos, que de momento se dejan ver en fondos variados y de todo tipo.
Después de unas cuantas pasadas más por la zona sin tener más que algún roce a los jigs, decidimos movernos para tocar otra piedra nueva que queremos investigar.
Dejamos que el viento nos haga garetear por la zona y es en el momento en el que me dispongo a cambiar de jig cuando oigo a mi tío que canta picada y veo como su Lami se dobla seriamente. Y yo con el jig en las manos...
El piensa que es un pipa (son inconfundibles), y con cuidado y sin tregua lo levanta hasta que se comienza a divisar algo amarillento que emerge del fondo...
No falló, y finalmente termina por hacerse con un hermoso mero de más de 10 kilos:

Había que verlo. Todo lo malo que se le pasaba por la cabeza de pronto desapareció.

Sinceramente se lo merecía, y me alegró enormemente que lo pillara él, pues en nuestra última salida fue el amigo Dani quién triunfó por todo lo alto mientras yo escapé con un suficiente y Pachico se quedó a las puertas. Para colmo de males, el día anterior había roto una caña con lo que él me cuenta era un gran mero de más de 20 kilos que lo dejó con el carrete en las manos y cara de pocos amigos. Cosas del destino.
Felicidades patrón, te lo tienes merecido.
Una pasadita más por si damos con el/los acompañantes del ejemplar capturado y en vista de que posiblemente estuviese sólo, ponemos rumbo a donde creemos encontraremos por fin los medres.
Comienza a levantarse algo de brisa, y después de otra media hora de  navegación ya nos encontramos en unos 140 metros de fondo.

Pasamos un rato muy entretenido, en el que logramos embarcar 5 bicudas y 4 sierras, que como siempre atacaban sin recelo a los hierros y nos obligaban a cambiar constantemente los assist por miedo a dar con los bichos malos. Decidí darle confianza a un Keitan250 color sardina en busca de un pez con un tamaño acorde al del jig que manejaba,  pero creo que sólo las bicus veían erróneamente en él cantidades importantes de proteína.
 Entre tanta bicuda y sierra, en medio de la bola de carnada que se nos marcaba en la sonda, sabíamos que tenía que estar presente algún carángido o pez que rompiese la monotonía. Y el pez llegó.
Un loquillo atacó sin contemplaciones uno de esos jigs que tengo fosforescentes con inspiración oriental, un Deep Dog.



Alguno más se escapó, pero entre pasada y pasada todavía hubo tiempo a última hora para que Pachico levantase este bocinegro que terminó por coronar la tarde en la que todavía nos encontrábamos inmersos.

Curiosamente, se enganchó por la tripa, originándole una seria avería que imposibilitó su probable liberación.
Ya se nos echaba la noche encima, el sol comenzaba a desaparecer en el horizonte, y nosotros continuábamos dándole a jigs de 250 gramos con la esperanza, como siempre, de que el oscurecer nos diera la última alegría, y como siempre, no ocurrió. De todas formas como quien dice la pesca ya estaba hecha, habíamos cumplido y disfrutado de nuevo de una tarde emocionante y llena de risas, bromas y pescado.

13 piezas fueron finalmente engañadas, un número que firmaría ahora mismo para el próximo día, pero lo más gratificante fue, además del precioso mero que capturó el patrón, el hecho de haber tocado multitud de especies en apenas unas horas de pesca.
Unas horas de pesca que espero repetir pronto.

8 comentarios:

Efrén dijo...

Vaya jornada!! Para mi la quisiera yo. Enhorabuena.

esoxfever dijo...

Increíble de verdad!!!

Sin embargo yo me quedo con los sargos entrando a esos pedazo de artificiales, se que por el Medi tienen más huevos que en el Cantábrico, pero ya veo que esos no se cortan un pelo y le atizan a un Gyodo de Ima.

No me acostumbro a ver sargos atacando arificiales.

Enhorabuena, magníficas jornadas, grandes peces y una crónica tremenda.

Un saludo.

Raul lomac dijo...

felicidades para ambos compañero y sobretodo para el patron por ese meracoo y nada femes para no variar y tras ver la entrada de tu blog, me quedo sin palabras por la variedad que aveis podido alvergar en una salida... un saludo y a cuidarce.
PD: una pena lo de el domingo pero mi mala cabeza aparte de hacerme perder un porta bajos con dos rollos de bajo de jigging y uno de spinning.. dos sobaqueras pa jigging y una cajita con varios paquete de anillas cerradas abiertas etc etc... vamos unos 150€ de material que el que se lo encontrara no sabria ni para que es la mitad de las cosas pero en fin a parte de todo eso,, me deje el movil en el coche y no pude responder a la llamada del maestro jejeje un saludo

Femés Elvira, dijo...

Gracias Efren, la verdad que lo pasamos muy bién... Un saludo.

Lo de los sargos es tremendo... no se cortan nada en atacar cualquier artificial, los he vísto incluso en grúpo intentando morder cacharros algo más grandes.
Creo que en estas féchas estan más agresivos, por el tema de la reproducción, y atacan por territorialidad.
Gracias y saludos Andoni.

Hay Raúl esa cabeza...

Raul lomac dijo...

las prisas femes que la mayoria de las veces la ganas de estar en el agua nos juega malas pasadas... y si almenos la perdida se uviera producido en la santa seguro que el que lo uviera cogido sabria lo que es y para que es pero fue en playa honda y aki que yo sepa jigging pacos :( un saludoo

Cristian Rodríguez dijo...

Sargos roqueros de los que me gustan, y jigging variado de calidad; que dientes mas largos se me están poniendo, enhorabuena Femés y compañía.

Saludos.

Femés Elvira, dijo...

Raúl, hace unos dos años dejé en un muelle, durante 1 hora, mi bolso con un difunto Stella 20000, estuche repleto de jigs (una pasta), bajos, cuchillo, gps, anzuelos...y cuando volví no estaba. Una ruina, unos 900€ a tomar por... más mis marcas del gps.
Tuve la suerte de que un vecino vió el coche que se lo llevó, y después tuve la fortuna de encontar el cóche aparcado en La garita( vi mi bolso en el maletero y ni lo pensé dos veces) y recuperar lo olvidado y perdido.


Cristian el primero era precioso, negro y oscuro como el carbón.
Ni te imaginas lo que me alegraron la mañana, después de pegarme horas pasando frío y caminando. Me sorprende a veces como un bícho tan pequeño puede alegrarme tánto, como otro más crecido...

Dentro de póco comenzará el agua a calentar, y volveras seguro seguro a armarla por esos nortes.
De todas formas Cristian, Lanzarote te espera para cuando te quieras venir a dar unos cañazos y olvidarte de la peni unos días.

Saludos.

Raul lomac dijo...

menos mal que pudiste recuperar esos bartulos tan valiosos y mas cuando hablamos de stella jigs y marcas todo un visnes para el que se encontrara.. jeje pero esto ya no me pasa mas compañero despues de darle vueltas y vueltas me e dado cuenta de que no se puede tener un macuto pequeño para cada cosa.. a si que oy mismo a caido en mis manos un macuto the shout negro en el que cabe todo y mas jejeje una pequeña adquisicon a medias con mi hermano para tener todo mejor organizado a la ora de salir a navegar saludos femes...

PD: las baces del concurso ya estan en la pagina de oscar...