sábado, 6 de febrero de 2010

4-4, Buen Spinning

Y por fin dimos con ellas.
Sabíamos que el viento iba a ser el ideal, que la fuerza de mar era soportable pero venía subiendo para la tarde, con la marea llena. Y sabíamos que no nos ibamos a encontrar a ningún ser humano en cientos de metros a la redonda, por lo que podríamos caminar y tocar las piedras que quisiéramos sin problemas.
Todo pintaba bien el día anterior por la noche mientras planeábamos nuestra salida, el único inconveniente, que la actividad del pescado los días anteriores no había sido de lo más alegre que digamos... Aún así, tenemos ganas de ir a por los sierras, que andan haciendo de las suyas algo alejadas de la costa junto a parientes mayores, y los pejerreys,que sabemos que también están  por la zona.
Nos ponemos en marcha a las 7 de la mañana, con nuestros imprevistos de siempre. Un cortado de camino mientras compramos agua y unos bocadillos serán nuestro sustento energético durante el largo día que pensamos pasar el compañero Daniel y el que escribe.
Llegamos al pesquero y después de situarnos comenzamos a lanzar, primero con artificiales de superficie por si hay alguna grata sorpresa que nos ofrezca esa imagen maravillosa que muchos conocemos. Pero nada, parece que los popers y paseantes no son del gusto. Tengo en la mente imágenes frescas de ataques pasados a los popers y me cuesta sustituir el artificial, pero que se le va a hacer.
Después de cambiar de señuelos y seguir lanzando durante un buen rato, comprobamos que la inactividad reina en el agua, pero sólo en la orilla...
Vemos cómo las gaviotas comienzan a marcar carnada en superficie, y de pronto aparecen estallidos brutales... Mientras hablo con Dani muy excitado, me acuerdo del compañero Abe, que un día antes comentaba el idéntico espectáculo que estaba viviendo desde la isla vecina. Rabiles, parecen ser, imagino que los sierras estarán en medio de todo el festín, pero los estallidos en el agua, vistos desde 500 metros de distancia no eran de bichitos de 4-6 kl, eran de tarugos de no sé cuantos kilos.
Pero bueno, decidimos olvidarnos de los atunes y nosotros a lo nuestro, y como no han habído persecuciones ni ataques en más de dos horas de pesca, decidimos cambiar de lugar y situarnos en una zona más espumosa. Una decisión acertada, ya que al poco de llegar y después de unos lances, comienza la fiesta por mi parte:
Tengo un trancón en la espuma, me he empecinado en pegar una anjova y por momentos pienso que la tengo cuando el bicho comienza a sacar hilo y se mete entre la espuma. Poco a poco recupero y me doy cuenta de que es un sierra, entradito ya en carnes. Rápidamente y con la ayuda de Dani lo ponemos en tierra. Se respira alegría. Hace poco me quejaba de que no estaban entrando a spinning desde hace ya tiempo y los que lo hacían eran ejemplares de poco más de un kilo. Ahora estaban aquí, cerca de tierra y posiblemente rondando la zona, así que no había que perder mucho tiempo.
Seguimos lanzando y en dos minutos el compañero me grita y veo como se dobla la caña con el hilo marcando el peje a pié del veril. Estos bíchos luchan mucho cuándo están justo bajo tuya y aún les queda fuerzas.
Otro más que es puesto en tierra sin mucho esfuerzo...  Era impresionante ver correr a estos peces tan agresivos por los bajos frente nuestra. Éste sierra, justo antes de ser puesto en tierra, dejó los restos de su comida en el agua, para deleite de los sargos de la zona. Sargos kileros y negros...por momentos la exaltación era tal que no sabía si tentar a los sargos con otro artificial echándoles trozos de bocadillo, a falta de engodo. Pero no, había prisa y no cambiamos de señuelo durante toda la jornada.
La locura era tal, que sólo perdíamos tiempo para desanzuelar el pescado, sacar fotos y devolverlo al mar en las mejores condiciones posibles. Corre para arriba, vuelve para abajo... y otra sierrita para servidor:
Los paréntesis de actividad de los sierras eran de unos cinco minutos, lo que nos daba tiempo para calmar los ánimos, comentar las jugadas  y preparar la próxima pelea.
A mi izquierda hay mucha espuma, y decido lanzar hacia esa dirección con la esperanza de encontrar alguna anjova. Después de unos lances infructuosos por mi parte, Dani de nuevo canta picada y me señala con nervios un bando de sierras justo debajo nuestra, intentando coger la muestra que tenía prendida a su parienta.
La pena era que justo mi señuelo estaba en el quinto pino en esos espumerios. Decido recoger volando, tan rápido cómo puedo para poder lanzar donde están los sierras. Creo que hasta la muestra venía fuera del agua cuando...zaasss! Estamos de suerte, algo frena mi muestra y comienza a cabecear, pero lo recupero rápido. Era una locura ver mi pejerrey saltando fuera del agua y la sierra del compañero corriendo, tuvimos que hacer peripecias para cruzar correctamente los hilos. DOBLETE.
 
La alegría me recorría todo el cuerpo, y creo que al compañero Daniel le ocurría algo parecido. El día se veía de otro color, con otros ojos... Hacía ya tiempo que no tenía un día tan "loco".













Casi nos estresábamos entre pegada y pegada, había que varar el pescado en muchas ocasiones con la ayuda de las olas y acercarse mucho al borde de las piedras era en ocasiones  algo "peligroso"..Ya serían las doce del mediodía cuándo otra sierra de unos cuatro kilos decidió terminar de destrozar mi señuelo, machacado ya por las dentelladas de los sierras y pejerreys. Lo curioso de ésta jugada fue que Neptuno nos brindó otro doblete, este a la inversa.
Un pejerrey, algo más grande que el mío, ataca el señuelo del compañero y se vuelve a liar la de dios con los hilos cruzándose a pie del veril. Con algo de pericia, Dani consigue poner en seco al carángido y rápidamente acude con el jamo (sacadera) en mi ayuda.
Cansados, molidos y quemados del sol veraniego del que disfrutábamos, servidor optó por descansar un poco mientras Daniel continuaba insistiendo en un pesquero nuevo. La actividad había descendido, pero aún había posibilidades y no estaba dispuesto a desaprovechar la oportunidad...
Unos cuantos lances y otra vez tengo que correr con el jamo a echarle una mano. La fuerza de las olas ha subido bastante con la pleamar y la cosa pinta fea. Ésta sería la última captura.
4-4 fue el marcador final. Tres sierras y un pejerrey para mí y otras tres sierras y un pejerrey para Dani.
Y nada más, como somos unos cabezones lo intentamos en otras piedras por probar suerte, pero pusimos rumbo a casa sobre las 3.30 de la tarde.
Ya sólo nos quedaba descansar y contarnos las batallas del día, los momentos vividos...y esperar a que pronto se repitan jornadas como ésta. La compañía, como siempre, de las mejores.
Saludos a todos.

8 comentarios:

sergio_lay dijo...

muy buena pesca amigo,espero poder ver mas rayado,samas y rabalo mas a menudos,muy buen trabajo con todos lo q haces amigo,saludo y mucha suerte en tu nuevo proyecto, :)

platanero dijo...

que buen bonito el d la ultima foto se ve que dani tiene el don de las grandes piezas...un saludo y a seguir con esas capturas tan bonitas

platanero dijo...

ahh se m olvidava chicos,si algun dia quieren venir a galdar a practicar spinning no duden en llamarme mi telefono es 676 026 137 .enhorabuena por el blog y a seguir asi

David Martín Alcaraz dijo...

Buen spinning no, buenísimo... ¡qué gusto da cuando colaboran! :)
El recuerdo de esos días locos es lo que nos hace llegar a pescar, ver el agua, y dirigirnos a la orilla colmados de ilusión, con grandes planes y grandes peces en la cabeza... a menudo, luego llegan los peces y nos ponen en nuestro sitio sitio :(.
Bueno, ese recuerdo y la soledad, las vistas, los sonidos de la naturaleza, la tranquilidad...
Enhorabuena, Femés. Y que tengas muchos días como éste, sobre todo tú, que eres de los que no hacen sangre.
Magnífico relato.
Un abrazo.

Juan Luis Lopez dijo...

Nuevamente enorabuena por esa pesca Femés and company. Cuando entra un banco de sierras, te hace pasar un gran dia de pesca. Son autenticos devoradores de cualquier cosa que se mueva.

Un saludo y que siga la buena pesca.

Cristian Rodríguez dijo...

Enhorabuena Femés, lo que dariamos nosotros por estar en traje de baño pescando sierras y "ratas". Me alegra que esteis disfrutando así, tanto del clima como de los peces....a seguir la racha.

Saludos!!

Femés Elvira, dijo...

Siempre agradecido contigo Lay...me alegro de verte por estos lares...

Igualménte muchas grácias por tus comentários e invitación platanero, se tendrá en cuénta ante una posible visíta a la "redonda".

David!! Ya ha llegado el paquéte! Múchas gracias amigo, ahora me tóca probar el regalito... te llamo y te dígo que tal vá. Muchas grácias.

Juan, tu también sábes como te las hacen pasar esos pequeños atuncitos a pié del veril, cuando se dejan venír y de prónto arrancan en búsca del fóndo y las piedras que encuentran a su páso. Son púra rábia en cuerpos comprimidos. El otro día, mientras pescábamos, comentábámos la idea de que si en realidad cogiésen 15-20 kl, lo más segúro es que no pudiésemos sacarlos con éxito donde ya pescamos a los de 4-6 kl.

Buenas Cristian. La verdad que Enero-Febrero siempre nos deja sueves vientos del sur-este(cálidos) con fuertes mares de fóndo de norte-oeste, como un segundo verano.
Es un placer pescar en esas condiciónes, cuando quieras salir unos días del frío y la nieve, dáte un sálto por aquí abajo.
Un saludo.

Cristian Rodríguez dijo...

Gracias por la invitación Femés. Lo mismo te digo, si algún día te apetece conocer Cataluña y sus peces ya sabes que solo tienes que avisar.

Saludos.